Empezó el campeonato de fútbol y varios jugadores repitieron el nivel deslucido de otras temporadas. Es más, parece que la gran mayoría no se enteró que la gente paga su entrada para ver un espectáculo aceptable. Porque, seamos sinceros, a excepción de algunos protagonistas que verdaderamente reúnen condiciones para la práctica de este deporte, el resto sigue estando en sintonía con la famosa frase de Marcelo Tinelli en sus tiempos de periodista deportivo: "pum para arriba". La falta de técnica individual deriva en permanentes maltratos a la pelota. Es frecuente observar imprecisiones en los pases, deficiencias en los remates al arco, dificultades para trasladar el balón muy cerca del botín, imperfecciones para detener el esférico cuando viene de arriba o imposibilidad de jugar a un toque. Frente a una mediocridad asombrosa, cabe preguntarse por qué habiendo planteles numerosos en las divisiones inferiores de los clubes, llegan a primera pocos jóvenes dotados de un criterioso manejo de la pelota. Es innegable que sobran jugadores y falta calidad. Quienes preparan futuros profesionales de este deporte tan popular, directores técnicos y profesores de educación física, deberían decir dónde están fallando. Nadie puede creer que un equipo titular de primera división no cuente con 11 protagonistas de real jerarquía. Desde hace décadas, la prioridad está centrada en la parte aeróbica más que en la futbolística. Que vuelvan los habilidosos, los toques precisos, los 4 ó 5 goles por partido. Muchachos, sobran jugadores, falta calidad.































