Singular demanda por seguridad de un grupo de vecinos de Saladillo
El violento ataque que sufrió el repartidor Darío Tirabase el miércoles al mediodía en Castro
Barros e Hilarión de la Quintana disparó la bronca de un grupo de vecinos que se concentraron
anoche en la plaza de la Merced, en el barrio Saladillo, en demanda de mayor seguridad. Sin
embargo, lo que parecía un reclamo unánime, se convirtió en un choque de voces discordantes.
Mientras algunos expresaron a viva voz que la responsabilidad de brindar seguridad le corresponde
al poder político...
16 de octubre 2009 · 01:00hs
El violento ataque que sufrió el repartidor Darío Tirabase el miércoles al
mediodía en Castro Barros e Hilarión de la Quintana disparó la bronca de un grupo de vecinos que se
concentraron anoche en la plaza de la Merced, en el barrio Saladillo, en demanda de mayor
seguridad. Sin embargo, lo que parecía un reclamo unánime, se convirtió en un choque de voces
discordantes. Mientras algunos expresaron a viva voz que la responsabilidad de brindar seguridad le
corresponde al poder político de la provincia y la ciudad, otros sostuvieron que esa tarea le
pertenece a la policía.
Eran poco más de las 20 cuando el cura Walter, párroco de la Iglesia de la
Merced, pidió una oración por Tirabase al centenar de personas que se congregó en la plaza de
avenida del Rosario y Castro Barros. Tras ello, el vecino Heraldo Acosta recogió el megáfono y
señaló que un año atrás un grupo de vecinos se reunió a raíz de un episodio de similar gravedad al
ocurrido con Tirabase y que ya entonces habían demandado más seguridad. "Nada cambió en este
tiempo", aseguró.
"No es un problema solamente de la policía. Es un problema que tiene raíces muy
profundas, fundamentalmente en lo político. A quienes han venido manejando la provincia, sin
distinción de colores políticos, les interesa muy poco la seguridad de todos", sostuvo Acosta.
A su vez, recordó que unos tres meses atrás, "70 vecinos" elevaron una nota al
jefe de la policía rosarina, Osvaldo Toledo, y que mantuvieron una reunión con el inspector de
zona, comisario Alberto Villa. Como resultado de eso la Jefatura removió al por entonces jefe de la
comisaría 11ª, Jorge Navarro, a quien reemplazó Julio Brunelli. Entonces mantuvieron un cónclave
con el nuevo y actual jefe de la seccional: "El resultado de la reunión fue desalentador".
No hay plata. "Nos dijo que no existen partidas para un normal funcionamiento de
la comisaría y de los móviles. La seccional no tiene una radio y el patrullero se cae a pedazos.
Esto se ha intitucionalizado a través de los años y la cooperadora tiene que reunir los fondos para
comprar los vehículos", fue la descripción que realizó el vecino.
Mientras Acosta hablaba, otros vecinos opinaban a los gritos. "No tenemos que
pagar más los impuestos", repetía un señor cincuentón. Cerca de allí, un hombre le recriminaba a
otro su voto en las últimas elecciones municipales: "Vos callate que votaste a Clara García"
(concejal electa del socialismo).
Casi todos lucían alterados mientras el padre Walter intentaba tranquilizarlos.
Acosta continuó su alocución y no se privó, curiosamente, de cuestionar a los legisladores
nacionales que aprobaron la ley de medios. "Los que votaron a favor de esa ley que nos amordaza y
no va a dejar que estas cosas trasciendan tienen presupuesto para sus dietas y para viajar en
avión", sostuvo ante el cronista de LaCapital.
Tras el cruce de palabras entre los vecinos, el comisario Villa anunció que la
Jefatura dispuso incrementar el patrullaje con efectivos de la Agrupación Cuerpos, algo que no
terminó de conformar.
La concentración fue una respuesta al ataque que sufrió el repartidor de
golosinas Darío Tirabase, quien fue baleado por dos motociclistas el mediodía del miércoles cuando
retiraba mercadería de su camioneta para entregar a una despensa de Hilarión de la Quintana 13 bis.
Un balazo disparado con una pistola calibre 22 le perforó la boca y le atravesó la cabeza dejándolo
en gravísimo estado.