Los intentos de la compañía British Petroleum (BP) por contener el masivo derrame de crudo en el golfo de México afrontan problemas, dijo ayer el secretario de Interior estadounidense, Ken Salazar, mientras que el jefe de la firma pareció desestimar el desastre calificándolo como “pequeño”.
El accidente está amenazando con convertirse en una calamidad medioambiental y económica en la costa estadounidense del golfo.
Mientras el crudo fluye sin control desde un pozo ubicado a 1.600 metros bajo el mar en el golfo, la firma con base en Londres luchaba anoche por guiar a los robots submarinos para que inserten un tubo estrecho envuelto en una cubierta de goma en una tubería de 54 centímetros de diámetro que ahora derrama petróleo, y desviarlo hacia una nave en la superficie.
Salazar dijo que el gigante energético británico BP experimentó problemas para insertar el tubo, pero que seguían realizándose esfuerzos. Intentos anteriores de la compañía para contener el flujo de crudo utilizando un enorme domo fracasaron esta semana.
El derrame comenzó después de una explosión del 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon, que dejó 11 trabajadores muertos. Amenaza con eclipsar el derrame del Exxon Valdez de 1989 frente a Alaska. l (Reuters)































