Este jueves 10 de septiembre se cumplen 24 años del fallecimiento del padre Rogelio Luis Pizzi, sacerdote escolapio, educador y referente de la astronomía en Rosario. Murió en 2002, a los 76 años, después de dedicar gran parte de su vida a la enseñanza y a la observación de los fenómenos celestes.
Pizzi desarrolló buena parte de su trayectoria en el Colegio Cristo Rey de Rosario, donde se desempeñó como maestro de grado, profesor de Matemáticas, Física y Cosmografía y director de la institución. Desde allí también impulsó la divulgación de la astronomía y acercó el estudio del universo a generaciones de estudiantes.
El sacerdote nació en La Para, Córdoba, el 23 de junio de 1926. Cursó sus estudios primarios en su localidad natal y luego completó la secundaria en el Colegio Santo Tomás de las Escuelas Pías de Córdoba. En 1946 egresó con Medalla de Oro y el título de Bachiller Nacional del Montserrat.
Ese mismo año ingresó a la Orden de las Escuelas Pías. Realizó su noviciado en Pontevedra, provincia de Buenos Aires, y completó sus estudios eclesiásticos en las Facultades Calasancias españolas de Irache, Navarra, y Albelda de Iregua, en Logroño.
El 14 de junio de 1953 recibió la ordenación sacerdotal. Su formación también incluyó el Profesorado en Matemáticas, Física y Cosmografía, estudios que comenzó en Córdoba y completó en Rosario. En esta ciudad desarrolló la mayor parte de su vida profesional, con tareas docentes y directivas en el Colegio Cristo Rey de las Escuelas Pías.
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El legado del padre Rogelio Luis Pizzi
Además de su labor educativa, Pizzi se convirtió en uno de los pioneros y gestores de la astronomía popular rosarina. Durante más de 20 años fundó y dirigió el Observatorio Astronómico Cristo Rey, ubicado en la cúpula del quinto piso del colegio.
Desde ese espacio desarrolló tareas de observación y divulgación científica. Su objetivo consistió en comunicar los fenómenos celestes y acercar la astronomía al público.
Entre los episodios más destacados de su trayectoria aparece el encuentro con Neil Armstrong, integrante de la misión que llevó a los primeros astronautas estadounidenses a la Luna, durante su paso por Rosario.
Otro de los momentos recordados ocurrió cuando Pizzi y sus compañeros del observatorio fotografiaron la caída de la Soyuz 7 en la región. A partir de ese trabajo recibieron una consideración especial del embajador ruso en la Argentina.
La trayectoria del sacerdote también recibió reconocimientos institucionales. En 1998, el Concejo Municipal de Rosario lo declaró Ciudadano Distinguido, en reconocimiento a su labor docente y a su trabajo de investigación.
La Conferencia Episcopal Argentina también le otorgó el galardón del Divino Maestro por su trayectoria educativa.
Su vínculo con la ciudad quedó además plasmado en el nombre de una calle del Parque Urquiza. La arteria parte desde el Planetario Municipal y llega hasta la imagen de la Virgen Stella Maris, en las inmediaciones del observatorio municipal.