A los bancos "no les importa nada lo que le pase al cliente" dice el señor Roberto Molina en su carta del 13 de julio refiriéndose a las salideras bancarias. Ocurre que las entidades bancarias deslindan su responsabilidad a la esfera de la seguridad pública y, a su vez, la policía les reprocha su falta de inversión para proteger a los clientes. Mientras los especialistas discuten cómo controlar y erradicar esta modalidad delictiva, nosotros seguimos corriendo con todos los riesgos. Recordemos algunos consejos para reducirlos. No divulgar día, horario ni entidad bancaria donde se retirará el dinero. En lo posible ir con un acompañante de absoluta confianza. Dentro del banco observar si alguien, cliente, guardia y/o empleado bancario, nos "estudia" o hace un gesto extraño cerca nuestro como si nos "marcara" como víctima. Si así parece, nos vamos y regresamos más tarde. Si retiramos el dinero no usemos el recinto privado del banco porque un ladrón sabe que la persona que sale de allí ha realizado una operación importante. Repartir el dinero en los bolsillos y llevar en la mano un maletín vacío para engañar al arrebatador. Ya en la calle mirar si hay motos o autos estacionados cerca, o personas hablando por celulares o que aparentando esperar un ómnibus nos observan. Si nos desplazamos en auto propio, que maneje el acompañante y nos sentamos atrás, al medio, para tener mejor visual. Si sospechamos que nos siguen, llamar al 911 o dirigirnos a la seccional policial más cercana. Y cada vez que retiremos dinero de un banco no olvidemos rezar, y si no somos creyentes, crucemos los dedos.



































