En el mismo momento en el que Mauricio Molina dilapidaba la última posibilidad de consagrarse en
el Abierto del Litoral de golf, Ricardo González se encontraba en la sala de embarque del
aeropuerto internacional de Ezeiza sin enterarse que el título quedaba en su poder por cuarta vez.
Así de particular fue la definición de la 76ª edición del campeonato que se jugó en el Rosario Golf
Club, con una nueva consagración del jugador surgido en esa institución, la cuarta a partir de sus
anteriores conquistas en 2003, 2005 y 2009.
El acumulado del cordobés Molina antes de comenzar la última ronda de
203 golpes (-7), que lo ubicaba como líder del torneo, y la diferencia con sus inmediatos
perseguidores, como Daniel Barbetti (208), Ricardo González (209) y Miguel Fernández (209), abrían
seriamente sus chances de obtener por primera vez el título del Abierto del Litoral.
Ya había quedado cerca en la edición 2008 cuando se ubicó detrás del
campeón Andrés Romero, que en esta ocasión no superó el corte clasificatorio.
Un cambio en la programación decidido el sábado por la noche llevó a un
desenlace que tuvo sus condimentos. Como Ricardo González debía viajar ayer por la tarde hacia
Escocia para competir a partir del jueves en el Alfred Dunhill Championship, desde la organización
del torneo rosarino se programó que saliera a jugar en primer turno con el histórico Vicente
Fernández y no con Molina y Barbetti a última hora, como correspondía, considerando que eran los
tres mejores de la clasificación.
Esa alteración fue posible gracias a la predisposición de Molina de
aceptar el cambio, a pesar de que salir a jugar con el resultado puesto es toda una presión. Y si
encima Ricardo González deja atrás tres días en los que no brilló para completar una vuelta de 64
(-6) y cerrar el torneo con 273 (-7), mucho más.
González terminó ayer con cinco birdies, un aguila y un bogey. Con 6
golpes bajo el par, fue la mejor vuelta de un golfista en el torneo y la que al final lo llevaría a
ser campeón.
De pronto Molina se encontró con que los 7 golpes bajo el par con los
que iba a comenzar a disputar los últimos 18 hoyos ya no eran una ventaja. Y que era fundamental
mantener la regularidad de las anteriores jornadas para conseguir el primer puesto.
Hasta los primeros 9 hoyos, Molina registraba un golpe bajo el par,
producto de tres birdies y dos bogeys y se estaba consagrando. Pero dilapidó todo con cinco bogeys
y apenas un birdie en los últimos 9. Terminó una pobre jornada con 73 golpes (+3) y totalizó 276
(-4).
El cordobés aseguró que no sintió la presión de conocer el score de González y que sólo fue
un mal día en el que no le acertó a los greens. Junto a Molina terminó Rafael Gómez después de una
destacable última vuelta de 66 (-4).
Las principales ubicaciones: González 273; Gómez y Molina 276; Juan
Pablo Abbate 279; Daniel Barbetti 282; Fernando Zacarías y Miguel Fernández 283.
El mejor aficionado fue Martín Flores Lazdín con 284. l
































