Los coletazos de la denuncia del oficial Juan José Raffo sobre corrupción en la
fuerza siguen provocando revuelo en la policía rosarina. Dos jefes fueron relevados el viernes a la
noche de sus cargos al frente de la comisaría 5ª y de la Inspección de Zona que la abarca por
presentar como "negativo" un procedimiento realizado en un local de apuestas clandestinas que había
sido mencionado por Raffo y en el que, anteayer, efectivos de Asuntos Internos demoraron a cinco
personas al constatar que allí se desarrollaban actividades ilícitas.
La medida fue dispuesta en forma conjunta por el jefe de la Unidad Regional II
(URII), comisario Osvaldo Toledo, el responsable de la policía provincial, Juan Luis Hek,y el
secretario de Seguridad Pública Carlos Iparraguirre. La medida alcanza al ex jefe de la comisaría
5ª, Hugo Cabral, y al ex titular de la Inspección de Zona 3ª, José Luis Juárez.
Según fuentes del caso, todo se originó con una medida ordenada hace unos 15
días a esos jefes policiales por el juez de Instrucción Osvaldo Barbero. El juez, quien investiga
la denuncia de Raffo sobre recaudación ilegal en la fuerza, les solicitó que inspeccionaran el bar
La Cátedra, de 27 de Febrero casi Sarmiento, uno de los locales de juego clandestino mencionados
por el oficial como sitios que tributan a la caja negra policial.
Uno no, otro sí.El procedimiento efectuado por la comisaría 5ª tuvo resultado
negativo y así quedó reflejado en un acta firmada por Cabral. Pero el viernes, el operativo fue
reiterado por efectivos de la Dirección de Asuntos Internos que sí constataron el funcionamiento de
un garito en ese lugar, donde demoraron a cinco personas.
Por eso se dispuso apartar a en forma preventiva de sus cargos a Cabral y a
Juárez (su superior), sobre quienes no pesan acusaciones judiciales. Aunque se abrió un sumario
administrativo para determinar si pudo existir connivencia con los titulares del local.
"A raíz de un procedimiento de Asuntos Internos en el que se encontraron
máquinas de juego clandestino fueron relevados inmediatamente de los cargos como medida preventiva,
lo que no implica que hayan cometido una irregularidad. Si eso se estableciera sí se tomarían
medidas administrativas como sanciones o el pase a disponibilidad", dijo el comisario Hek, único
vocero oficial que ayer respondió los llamados de este diario.
La medida, que fue acompañada de una serie de movimientos en otras áreas de la
Jefatura local (ver aparte), incluyó la reasignación de funciones para los efectivos desplazados:
Cabral en la Dirección de Personal y Juárez como subjefe de la División Operaciones de la UR
II.
"Es un relevo momentáneo hasta ver qué surge del curso de estas
investigaciones", añadió Hek. Mientras desde la Jefatura rosarina indicaron que los cambios de
destino de esos jefes policiales no fueron medidas disciplinarias sino que obedecieron a rotaciones
de rutina.
El origen.El bar allanado aparece mencionado en la denuncia que a fines de
febrero pasado realizó Raffo, tras ser involucrado en tres causas penales en base a anónimos.
Entonces reveló cómo opera la recaudación ilegal de la fuerza e involucró a superiores en esa
mecánica. Entre ellos nombró a Juárez, de quien dijo que al asumir en la Inspección 3ª, mandó a
buscar a su casa la lista de lugares a los que había que ir para recaudar.
Raffo también planteó que su desempeño como secretario de la Inspección 3ª
habría frustrado negocios de ciertos sectores policiales con el hasta entonces prófugo ex líder de
la barra de Newell’s Roberto Pimpi Camino, hoy preso y procesado por los desmanes provocados
en el club en enero último.
Más adelante, Raffo presentó ante la fiscal de la causa videos filmados con una
cámara oculta en cuatro lugares donde se levantaban apuestas clandestinas de carreras de caballo y
quiniela. Se trata del bar de Sarmiento y 27 de Febrero, otro local de la misma avenida a la altura
del 1900, una quiniela de Ovidio Lagos y Uriburu y otra de Gutiérrez al 2700, a dos cuadras de la
Jefatura.
Los efectos.La denuncia de Raffo provocó poco después el pase a disponibilidad
del ex subjefe de la UR II, comisario mayor Miguel Angel Rodríguez, a quien en un allanamiento a su
casa le hallaron armas de fuego no registradas. Las armas —una carabina y partes de una
granada— quedaron bajo su custodia pero dos días después denunció que se las habían robado.
Por eso afronta una causa penal en el juzgado de Instrucción Nº 3. Los allanamientos también
alcanzaron al ex jefe de Orden Público, comisario David Benavente, quien fue separado del
cargo.