Seis deportistas del Club de Andinistas de Mendoza se preparan para el asalto a la cima del monte Aconcagua, que piensan concretar el martes próximo para celebrar el bicentenario de la Revolución de Mayo. Plantarán una bandera nacional y cantarán el himno.
El desafío lo enfrentan Leonardo Miranda, Agustín Barraza, Herman Kneeteman, Néstor Kaluza y Luciano Badino que se desempeñan como asistentes de guías de montaña y porteadores de equipamiento, los cinco bajo las órdenes del jefe de la expedición, Horacio Cunetti, que acredita 53 cumbres en el Aconcagua y experiencia en la formación de grupos similares.
El mal tiempo, dado por las fuertes las nevadas en alta montaña, está haciendo peligrar la empresa, según precisó Barraza al programa Hola País, programa que se emite por radio Nihuil. "Los pronósticos son alentadores y nos dicen que el 24, momento en que tenemos pensado emprender la escalada hacia la cima, habrá una ventana de buen tiempo", comentó esperanzado Barraza (18), estudiante de abogacía, desde Plaza de Mulas (4.200 metros), lugar en el que el grupo acampa desde el miércoles.
Previo a ese intento, harán una práctica de aclimatación: caminarán cerca de 8 horas rumbo al refugio Berlín ( 6.000 metros aproximadamente), dormirán allí una noche, ascenderán unos 500 metros hasta Independencia, para luego regresar al campamento base. Un día después, volverán a encarar la ruta hacia la cresta de la montaña.
"Esperamos alcanzar Berlín y que el refugio esté en condiciones. De todos modos, llevamos calentadores a bencina para derretir nieve y también palas por si la puerta del complejo quedó abierta y el interior está inhabitable", narró el joven andinista quien luego explicó que, pese a las adversas condiciones climáticas con las que conviven, "el grupo está motivado".
Los hombres que persiguen atacar la cima del Aconcagua el 25 de mayo son guías, asistentes o porteadores que trabajan para empresas que operan en el Parque Aconcagua, por lo que conocen el terreno y de los inconvenientes que deben sortear al asumir este desafío. "Ahora (por ayer a la mañana) hay un frente de tormenta, el viento no supera los 30 kilómetros por hora y la temperatura es cercana a los 25 grados bajo cero", describió Agustín, desde el campamento base.
Según el itinerario programado, después de la caminata de práctica, descansarán en Plaza de Mulas y el 24 emprenderán la escalada definitiva hacia la cumbre, a unos 6.962 metros de altura.
"Nuestro sueño es lograr el objetivo y creemos que vamos a poder concretarlo. Estamos preparados para celebrar el Bicentenario en la cúspide y dejar allí una placa que documente esta expedición", dijo Barraza, asumiendo con tenacidad el reto que tiene por delante.