La historia de la civilización nos muestra que en la vida de los pueblos se producen momentos bisagra. Separan dos ciclos político/sociales diferentes. Argentina no está ajena a esos ciclos, los ha tenido y parecería que otro se producirá en breve tiempo. En no pocas décadas recientes, la intolerancia de los estériles dualismos fueron dominantes: izquierda/derecha; liberalismo/socialismo; capitalismo/proletariado; peronismo/antiperonismo; militares/civiles. Ellos han llevado a nuestro país a una decadencia extrema. Entre el 25/10 y el 22/11, la ciudadanía —la única que lo puede hacer— dio el primer paso hacia un cambio irrefutable de la cultura política del país. Un segundo paso, importante y fundamental, lo deberán dar los gobernantes electos, concretando los cambios que la ciudadanía y la sociedad demandan para no volver a caer en añoranzas de negativos tiempos pasados, tan nefastos como los que estamos viviendo. Sólo será posible lograrlo, superando ideologismos y personalidades mesiánicas. Confiemos en que esta elección no sea una nueva frustración, quedando en un solo paso.



































