En clases de tecnología cuando converso con mis alumnos no podemos dejar de reflexionar sobre las bondades de la misma, pero además como principal causante de daños ambientales llegando en algunos casos a atentar contra el equilibrio biológico de la Tierra (nuestro hogar). No es que exista una incompatibilidad absoluta entre el desarrollo tecnológico, el avance de la civilización y el mantenimiento del equilibrio ecológico, pero es importante que el hombre sepa armonizarlos. Debemos tomar conciencia de que el saneamiento del ambiente es fundamental para la vida sobre el nuestro planeta. Con los alumnos no dejo de hacer la siguiente reflexión: "Nuestro planeta a producido desde hace millones de años todo tipo de seres vivos que han nacido, vivido, evolucionaron adaptándose al medio ambiente y desaparecido; pero, ¿alguien ha visto sus restos putrefactos perdurar a lo largo de los años contaminado al planeta, perjudicándolo? El mismo planeta se recicla, no vivimos pisando restos de ellos sino que aportan a la subsistencia del planeta, para los nuevos seres que surgen a la vida". Si se permite una reflexión casi teológica, el hombre a imagen de Dios con la tecnología aporta a la obra creadora de nuestro planeta, la completa o adecua a sus necesidades. Pero hay dos tipos de motivaciones en el desarrollo tecnológico: 1º) La que mira el bien de la humanidad: ¿Cuántos descubrimientos e inventos han mejorado la vida del hombre? Descubrimientos que han mejorado su vida en cuanto a la salud, encontrando soluciones a enfermedades que eran mortales, inventos que han mejorado sus necesidades vitales haciéndola más digna, higiene, alimentación, educación, entre otras. 2º) La que mira más los beneficios económicos: a esta tecnología le interesa la producción, la comercialización, el consumo y el descarte. Es una visión lineal y no cíclica como la natural de nuestro planeta. No cierran el círculo porque no les interesa. Pero, de alguna manera tenemos que hacer que les interese. Producir sin contaminar y descartar para reciclar. No queda otra. No tenemos otro planeta, es nuestro único hogar.



































