No hay una prueba material directa en su contra. Pero el encadenamiento de
indicios que colocan a Mario Roberto Segovia como proveedor de más de media tonelada de efedrina
enviada a México es abrumador. Así lo entendió el juez federal Nº 6 de Capital Federal, Marcelo
Aguinsky, al resolver ayer procesarlo y dictarle la prisión preventiva. También le trabó embargo
por 5.460.000 pesos.
Aguinsky consideró probado que Segovia es quien suministró
los 524 kilos de efedrina ocultos en un cargamento de 12 mil kilos de azúcar, despachados desde el
depósito fiscal Sadocks SA, del barrio porteño de Barracas, y llegaron en un contenedor al puerto
de Naucalpán, en México, en abril de este año. El juez también concluyó que Segovia proveyó una
carga similar de efedrina destinada a México que no llegó a ser enviada. Y mediante una batería de
indicios estableció las vinculaciones del llamado "rey de la efedrina" o "fantasma" con algunos de
los individuos que participaron de la maniobra supuesta, a los que procesó hace dos semanas.
Los implicados. Entre los procesados estaban los dueños del depósito fiscal
Sadocks SA, funcionarios aduaneros que faltaron a sus deberes de control, un despachante de aduanas
y las personas que utilizaron el nombre de una empresa (Euromac SRL) como exportadora del azúcar.
Ahora se suma Segovia. Para Aguinsky, el dueño del Rolls Royce Phantom está vinculado a varios de
ellos de manera elocuente.
¿En qué se basa? En informes de la Secretaría de
Inteligencia del Estado (Side), en pericias telefónicas, historias comunes con algunas de esas
personas y otros elementos que determinan, con sospechas suficientes, que "Segovia posee amplias
vinculaciones con la gran mayoría de procesados" por despachar aquella carga de efedrina a
México.
Los indicios se corresponden, para el juez, con lo que
exigen las normas probatorias para atribuirle a alguien un delito: son graves, precisos y
concordantes. Para Aguinsky los elementos que hunden al vecino de Fisherton muestran correlación de
tiempo, lugar y acción con los otros sospechosos por la venta ilegal de efedrina. Estos son algunos
de ellos:
♦ Facturas de una empresa a nombre de Segovia
enviadas por fax a la firma Intergroup Services and Trading, pertenenciente a Jorge Gómez, y
firmada por Andrés Torre, anterior propietario de Sadocks. Este es el nombre del galpón fiscal de
donde salió el contrabando a México y donde fue abortada una tentativa de despachar otra carga.
♦ Constancias de otro juzgado penal económico donde
se investiga el contrabando de sustancias tóxicas por parte de Segovia.
♦ En un domicilio atribuido a Segovia, en el barrio
porteño de Puerto Madero, se encontraron elementos que enlazan a las partes procesadas: una copia
de la citación a indagatoria del rosarino Rubén Darío Galvarini —presidente de Sadocks—
que está procesado por el mismo delito que ahora le imputan a Segovia. También una copia del
reglamento interno de Sadocks y un dibujo "a mano alzada" de ese depósito. También se halló una
factura de Sadocks expedida a Segovia por prestación de servicios con fecha 8/10/2004.
♦ Se encontraron papeles sobre una cuenta corporativa
de American Express a nombre de Sadocks SA donde Rubén Darío Galvarini solicita una tarjeta de
crédito adicional a nombre de Mario Roberto Segovia.
♦ Un informe de la Side que establece un cruce
telefónico entre Segovia y Rubén Galvarini el 23/07/2008. En una notebook secuestrada a Segovia el
día que lo detuvieron, el mes pasado, se encontraron constancias de teléfonos de Rubén Galvarini.
Además, la Side detectó un llamado desde un celular a nombre de Sadocks hacia otro a nombre de
Carlos Hilario Avila pero su supuesto usuario resulta ser Héctor Germán Benítez. Vale decir: el
alter ego que usaba Segovia para enmascarar sus transacciones ilegales.
♦ Un informe de la Inspección General de Justicia
define que Segovia y Rubén Alberto Galvarini, padre de Rubén Darío y dueño de Sadocks,
constituyeron una sociedad, Rugal SA, en Capital Federal, para importación y exportación de todos
los productos, artículos, frutos y materias primas del país y el extranjero que permitan las leyes
aduaneras locales.
♦ El Sedronar aportó facturas por las cuales Segovia
compró en el mercado interno más de 5 mil kilos de efedrina entre los años 2007 y 2008. Esas
compras aparecen efectuadas por Héctor Germán Benítez. Las tareas de la Side, dice el juez,
concluyen que Benítez es Segovia. El Sedronar ignora el destino dado a la efedrina adquirida por
Segovia durante ese período y resulta obligatorio para los operadores de esa sustancia brindar un
informe trimestral sobre los movimientos de esas partidas. No hubo nada de eso.
♦ Una pericia de la Policía Científica de Gendarmería
Nacional destaca que los trazos de la escritura en la solicitud de un servicio Nextel y en en la
constancia de inscripción a nombre de Héctor Germán Benítez ante la Afip, ambas tramitadas en
Rosario, "corresponden a Mario Roberto Segovia". Otra pericia de la misma fuerza estableció nueve
similitudes morfológicas entre la imagen fotográfica inserta en el DNI de Héctor Germán Benítez y
las del legajo de Mario Roberto Segovia.
♦ El juez federal de Campana, Federico Faggionatto
Márquez, investigó la causa por la detección de un laboratorio de metanfetaminas en Ingeniero
Maschwitz donde detuvieron a nueve mexicanos. El proveedor de la efedrina con la que se hacían allí
las metanfetaminas, Mario Raúl Ribet, declaró que "sólo tiene un cliente al que le vende efedrina,
de nombre Benítez, que tiene un laboratorio en la ciudad de Rosario".
♦ El juez Aguinsky incorporó eso de la causa de su
colega de Campana como indicio contra el "fantasma" y añadió, de ese expediente, otro elemento:
Segovia se hizo pasar, en una conversación telefónica al Departamento de Interpol en Buenos Aires,
como supuesto abogado defensor de dos ciudadanos mexicanos detenidos en Ezeiza con metanfetaminas
el 22 de noviembre. Estos mexicanos, según Faggionatto, habían estado alojados en el Hotel Ros
Tower de Rosario a principios de ese mes, y los anticipos de sus habitaciones se pagaron con una
tarjeta de crédito de Mario Segovia.
El segundo motivo del procesamiento en contra de Segovia es
un contrabando que se abortó en el mismo depósito fiscal Sadocks SA a partir del 16 de mayor de
2008.
Tras las rejas. El único de todos los procesados que quedó en prisión es Segovia.
No sólo porque está procesado en otra causa (la que conduce Faggionatto Márquez), sino también
porque Aguinsky definió que por la alta pena que podría caberle si lo condenan y por haber
utilizado una falsa identidad, surge la idea de que si lo liberan eludiría la acción judicial.