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Procesan a empresarios rosarinos por el envío de cocaína a Europa

Gustavo Spadoni y Fabián Campagna están acusados de integrar una banda que mandó 1.236 kilos de cocaína a un puerto de Portugal. Los detuvieron el 1º de julio pasado.

Domingo 04 de Agosto de 2013

Dos reconocidos empresarios rosarinos fueron procesados por un juez federal bonaerense en el marco de la investigación que se inició en el país tras detectar en dicimebre pasado, en el puerto de Lisboa (Portugal), un cargamento de 1.236 kilos de cocaína de máxima pureza disimulada en tambores que contenían pulpa de peras y que habían sido remitidos desde la Argentina. El fallo dictado por el juez federal de Zárate-Campana, Adrián González Charvay, alcanzó a Gustavo Spadoni y a Fabián Campagna, a quienes el magistrado acusa por violar la ley 22.415 del Código Aduanero y sindicarlos como coautores de "contrabando por ocultamiento agravado por tratarse de sustancia estupefaciente destinada inequívocamente a su comercialización como así también por la intervención de dos o más personas". La resolución fue apelada por los abogados de los empresarios y será analizada por la Cámara de Apelaciones de San Martín, al igual que el dictamen contra el otro rosarino vinculado a la causa: el músico y cantante Carlos Alberto Mulé, procesado en abril pasado por la misma figura jurídica.

En tanto, según trascendió de fuentes judiciales, Maximiliano Lobos, un muchacho de 20 años sobrino de Campagna, recibió la falta de mérito de parte del juez federal, quien no encontró suficientes pruebas para inculparlo de un delito. Lobos ya había recuperado la libertad el viernes 5 de julio, cuatro días después de haber sido detendio junto a Spadoni, Campagna y un comisario retirado de la policía bonaerense (Gabriel Nieves) acusados de integrar una organización que despachó a Europa un contrabando de 1.236 kilos de cocaína en un contenedor embarcado el 9 de noviembre en el puerto bonaerense de Zárate y valuados por la Policía Judiciaria de Portugal en 56,5 millones de euros.

El hallazgo del cargamento hizo que desde Portugal se notificara a la Justicia argentina y así comenzó una pesquisa para determinar quienes fueron lss personas que trataron de colocar la droga en el viejo continente. Tras los procesamientos dictados en abril pasado y que recayeron en el rosarino Carlos Mulé y en el empresario de Campana Carlos Mario Ruvolo, el fiscal federal que actúa en la investigación, Orlando Jorge Bosca, indicó que su intención era determinar si había en Rosario alguien más conectado al delito que se investiga.

¿Ruta segura? Al acceder a los distintos aspectos que rodearon el envío a tierras de la Comunidad Europea de 1.236 kilos de cocaína de máxima pureza, se percibe que no fue el primer intento que se realizó y que la ruta de ingreso estaba on fire. "Nadie va a mover esa cantidad de droga si la ruta no es segura y el resultado no está garantizado", explicó un vocero con llegada a la causa. De acuerdo a la investigación judicial, el contenedor con la carga de tambores llenos de pulpa de peras y cocaína fue embarcado el 9 de noviembre en el puerto de Zárate. El buque hizo escala en Montevideo y en el puerto de Algeciras, en el sur de España, antes de ser detectado en la terminal de contenedores de Alacantar, en el puerto de Lisboa, la segunda quincena de diciembre pasado.

Pero antes de ser embarcado, el cargamento pasó por dos depósitos en Argentina. Uno de ellos está ubicado a unos 2 kilómetros del puerto de Zárate, en el kilómetro 84 del Camino Viejo a la ciudad bonaerense de Lima. Allí, a 30 metros del camino y en una ubicación estratégica por la cual casi no circulan vehículos y el control policial es nulo, la carga fue reacondicionada para ser enviada en un contenedor. En ese depósito, de 16 por 40 metros, la carga de pulpa de peras (mercadería que debe viajar refrigerada) fue prolijamente manipulada respetando tiempos artesanales. Primero pasaron los ladrillos o panes de cocaína de sus envoltorios plásticos termosellados a bolsas de aluminio y luego quitaron de los tambores el equivalente al peso de esos panes de droga y colocaron las bolsas en el medio del tambor de acero laminado. Es decir, las bolsas con la droga quedaron sostenidas por la densidad en la carga de pulpa de fruta. Extraoficialmente se supo que iban 10 kilos por cada tambor de 240 kilos de pulpa de peras.

Como la carga original salió de la empresa que la vendió en envases plásticos termosellados, los traficantes debieron cerrar nuevamente los envases violados con un sistema similar al usado en fábrica. Los narcos, además, utilizaron ácido muriático para neutralizar el olor nauseabundo que provoca la carga de fruta al pudrirse.

En el depósito de Zárate la policía encontró ocho barriles similares a los usados para mandar la carga, soldadoras, agujereadoras y otros elementos con los que se sospecha abrían los toneles, guardaban la cocaína y los sellaban antes de colocarlos en los contenedores. También en el depósito quedó anotado en un papel un número de teléfono, que luego se sabría pertenecía al joven Lobos, detenido en Rosario. Desde allí la carga pudo esquivar los controles de densímetros, perros antinarcóticos y el escáner del puerto de Zárate.

Requisas. Pero algo falló y la carga fue detectada. El último día de febrero último fueron detenidos Mulé y Ruvolo. Y el 1º de julio fue el turno de los rosarinos. Agentes de la División Operaciones Federales de la Policía Federal, el Departamento Narcotráfico Central de la Aduana de Buenos Aires y la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) llegaron a Rosario y se llevaron presos a Spadoni y a Campagna.

En ese marco fueron allanados los comercios de ambos procesados. "Spadoni Motos", una concesionaria ubicada en Mendoza 1468; y el exclusivo restobar "Mumus", local con capacidad para 180 cubiertos situado en la esquina de Ituzaingó y Mitre y que el jueves pasado, según se conoció mediante su perfil en Facebook, cerró sus puertas tras dos años de funcionamiento.

La pesquisa que llevan adelante el juez González Charvay y el fiscal Bosca contiene la desgrabación de numerosas escuchas telefónicas que ubican a los mencionados empresarios rosarinos siendo captados por las antenas de telefonía celular ubicas en la zona de Zárate-Campana durante los días en los que la carga estaba en el depósito de Zárate. "El cruce de llamados y algunos mails interceptados se presentan como pruebas sólidas en su contra", dijeron las fuentes. Y agregaron que también constan movimientos migratorios de los acusados en los que coinciden en sus destinos. Habrá que esperar para conocer si existen más números de celulares rosarinos ligados a la causa.

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