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Procesan al autor del disparo que mató a una mujer en Ludueña

Héctor Riquelme estuvo prófugo un año y medio. Lo señalaron por abrir fuego y causar la muerte de la militante social Mercedes Delgado, voluntaria de un comedor.

Martes 30 de Diciembre de 2014

Un hombre que estuvo prófugo durante un año y ocho meses, señalado como el autor de los disparos que terminaron con la vida de la militante social Mercedes Delgado, fue procesado ayer por los delitos de "homicidio agravado por uso de arma de fuego y tentativa de homicidio agravado por uso de arma de fuego, y por la participación de un menor de edad", el primero en grado de coautor y el segundo en carácter de autor material. El hecho provocó consternación y repudio por el trabajo solidario de la víctima y porque murió al quedar en medio de fuego cruzado entre bandas antagónicas de barrio Ludueña.

Para la Justicia prácticamente no hay dudas en esta instancia del proceso judicial que Héctor Daniel Riquelme, de 48 años, fue quien accionó el arma de la cual partió la bala que le quitó la vida a Delgado, aquel 8 de enero de 2013 en la esquina de Garzón y Bielsa, corazón de barrio Ludueña.

La injusta muerte de la militante social provocó dolor. Es que como todas, fue la cruel consecuencia de la lucha que mantienen diversos grupos con oscuros intereses, que van ganando espacio en sectores vulnerables de la ciudad utilizando la ostentación del poder a través de las armas.

Por testigos. En base a diversos testimonios coincidentes y contundentes de testigos presenciales de la balacera ocurrida ese día en el lugar mencionado a las 18.15, de pericias e informes policiales, para la jueza de Instrucción Nº 10, Irma Patricia Bilotta, quedó acreditado que Riquelme efectuó uno de los disparos que mató a Delgado.

A esa conclusión llegó la magistrada tras reconstruir el episodio recreado por al menos 10 personas que vieron los distintos pasajes del enfrentamiento de las bandas antagónicas del cual resultó muerta Mercedes.

Todo ocurrió cuando desde su casa ubicada en Bielsa 6000 los Riquelme, Daniel, y otros dos hijos, repelieron parapetados desde un portón una agresión que llegó de parte de David Ferriol y dos medio hermanos.

"Viene David Ferriol con sus hermanos y desde la esquina le empiezan a tirar tiros (hacia la casa) a Mauro Riquelme, a Daniel Riquelme y a Guadaña, hermano de Mauro, se tirotearon todos. Cuando terminaron los tiros, David se aleja por calle Garzón para el lado de Gorriti. En ese momento Daniel sigue tirando tiros, uno de los cuales le pega a Mercedes".

Ese fue un relato clave para la jueza, que lo calificó como "claro, preciso, contundente y sin fisuras" en señalar las circunstancias de tiempo y lugar en que se produce el crimen. "Es una de las pocas personas que percibe a la víctima con vida antes de su deceso, con una visión preferencial de acuerdo al lugar en que se encontraba", evaluó Bilotta.

A partir de ese testimonio se articularon otros, casi del mismo tenor y que fueron vitales para entender la dinámica del hecho. Aunque con sutiles diferencias, todos señalaron a Daniel Riquelme como quien, a pesar de la actitud en retirada de los Ferriol, prosiguió con la indiscriminada balacera hacia la esquina donde desafortunadamente caminaba Delgado.

Sin fisuras. La jueza dice que los testimonios y la reconstrucción del hecho encuentran coincidencia y solvencia. "También las declaraciones recabadas que dan cuenta de un enfrentamiento recíproco armado entre dos grupos bien definidos: uno que integraban la familia Riquelme, más precisamente, Matías Riquelme, Mauro Riquelme y Hector Daniel Riquelme y el otro formado por David Ferriol, y sus hermanos Jonatan Piedrabuena y Ramón Antonio Piedrabuena".

Y al precisar el momento en que se produce el crimen, en la resolución se distinguen dos momentos del ataque armado entre los grupos. El primero cuando se produce el intercambio de disparos sin solución de continuidad de unos contra otros.

El segundo instante es cuando, en la huida los Ferriol/Piedrabuena, "surge prístino de los testimonios categóricos, compaginados y concordantes de los testigos presenciales que cuando aparece Delgado, el único que continuaba disparando era Daniel (con medio cuerpo afuera de la puerta de la casa), hacia el oeste, donde estaban los Ferriol, pero por donde también caminaba la víctima.

Con esos argumentos como núcleo de la resolución, Bilotta resolvió procesar a Riquelme en una causa que fue trabajada desde sus inicios por el juzgado de Instrucción Nº 15.

Si la resolución queda firme, el hombre está a las puertas de un juicio por el delito homicidio agravado por uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad en grado de tentativa, y homicidio agravado por uso de arma de fuego en concurso real, el primero en grado de coautor, y el segundo en carácter de autor material.

Al confirmar la prisión preventiva, tampoco se pasó por alto que el imputado estuvo prófugo durante un año y ocho meses, y se debió recurrir a la coordinación de fuerzas de seguridad para detenerlo en la ciudad de Santa Fe, en septiembre pasado.

Una vida digna. Mercedes Delgado era una activa militante social, de 50 años de edad. Ese día apenas escuchó las detonaciones salió de su casa en Garzón al 416 bis para buscar a un hijo de 13 años que estaba por la cuadra. Al llegar a la esquina de Gorriti y Garzón un disparo en la espalda la dio media vuelta y cayó desvanecida.

La trasladaron al hospital Centenario, pero a pesar del esfuerzo de los médicos murió a las 3.30. Era madre de otros cinco hijos, único sostén de la familia y con un marido discapacitado.

Pero a pesar de ello, colaboraba con enjundia en el comedor en el Centro Comunitario San Cayetano (Gorriti al 6000), el espacio donde sus familiares, vecinos y amigos de barrio Ludueña decidieron velarla.

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