Mientras se nos distrae con nuevos discursos, peleas de conventillo, inauguraciones de obras públicas que postergan las necesarias y requeridas para garantizar un transporte terrestre sin problemas, preservar la red caminera y brindar seguridad de circulación para automotores, se multiplican las ventas de camiones y se saturan nuestras rutas y autopistas con inmensas moles mecánicas, dañando las carpetas asfálticas y convirtiendo en una aventura la circulación vehicular. El nuevo funcionario del área de Transporte (ex intendente de Granadero Baigorria) no ha dado indicios que nos aseguren un proyecto a mediano y largo plazo del uso de los ferrocarriles y siendo tan complejo el tema, dudo que disponga de un acabado plan de saneamiento vial que permita recuperar el uso de este medio económico, seguro y de probada eficacia para el transporte de cargas y pasajeros, sin que se pueda contabilizar por falta de información, el costo de la postergación de estas soluciones para la economía del país. Partiendo de una diferencia de (ocho veces) en los costos, con el uso de los trenes, los ahorros de combustible, la reducción de la siniestralidad, la recuperación de las comunicaciones de todo el país y las economías regionales, sumado el tema de la posibilidad de electrificarlos, duerme aún en los cajones del parlamento sin que nuestros "patriotas legisladores" den explicaciones del sueño del proyecto que desde nuestra ONG hicimos llegar a los distintos nucleamientos partidarios hace ya más de dos años, sin que se haya intentado al menos generar un debate público sobre nuestra propuesta. Sin que se informe sobre los planes de recuperación ferroviaria y todavía sin tener el informe técnico del mal llamado "accidente de Once", sobre el que ya nadie habla y con el peso en la conciencia —si alguna vez la tuvieron— de las 51 víctimas, que siguen sin saber la verdad y con un Estado que mira para otro lado, seguimos esperando la recuperación del tren como medio de transporte principal de nuestras cargas y movimientos de pasajeros del país, recuperando el rol que jugara hasta la década del 70. Esta pérdida de tiempo le está costando al país millones de dólares, porque seguimos despilfarrando combustibles, porque no tenemos resuelto el tema de la siniestralidad y nuestros camioneros siguen sufriendo el maltrato de las empresas de transportes, sin que a Moyano se le mueva un pelo y a nuestra dirigencia política le importe un bledo nuestro futuro. Este vacío de propuestas, se transforma en un vacío de proyectos y soluciones que se vienen postergando en un no menos vacío de recuperación ferroviaria que no sale gratis y que nos está costando millones de dólares, dinero que podría ser destinado a mejorar los ingresos de nuestros jubilados que con magros ingresos deben cubrir una cada día mas inalcanzable "canasta familiar" y que no se soluciona con discursos por la cadena nacional.































