DEn la sociedad actual, el diseño de la vida cotidiana y laboral ha modificado drásticamente los hábitos corporales. Pasamos entre 6 y 10 horas diarias frente a una pantalla o conduciendo vehículos. En este escenario de inmovilidad y repetición, la columna vertebral se ha transformado en el principal damnificado del entorno laboral moderno. Aquella vieja premisa que reza "dime dónde trabajas y te diré dónde te duele" dejó de ser una simple metáfora para convertirse en una realidad literal y preocupante.
Las posturas forzadas, inadecuadas y estáticas, comunes en el día a día de operarios, odontólogos, oficinistas o repartidores, están generando una epidemia silenciosa de trastornos musculoesqueléticos. Al respecto, el Dr. Marcelo Montrasi, médico deportólogo y especialista en terapias regenerativas del staff médico de GO Sanatorio Funes y GO Centro Médico Jockey Club Rosario, advierte que estas afecciones no solo merman el bienestar diario de las personas, sino que representan cerca del 32% de los días de baja laboral a nivel global, consolidándose como un auténtico problema de salud pública. El dolor se instala de forma progresiva, y muchas veces el trabajador convive con la molestia en silencio, sin advertir el daño crónico que se está gestando.
El paralelismo entre el trabajador y el atleta de élite
El análisis de estas patologías adquiere una perspectiva fundamental cuando se traza un puente con la medicina del deporte de alto rendimiento. El Dr. Montrasi aporta una visión clave basada en su experiencia acompañando el desempeño y la salud de deportistas.
"Como médico deportólogo, con años de experiencia cuidando la columna vertebral de deportistas de élite, desde las Leonas y Leones, hasta pacientes que realizan actividad física de manera ocasional, puedo afirmar que el cuerpo del trabajador común sufre exactamente los mismos mecanismos de lesión que el del atleta, solo que en cámara lenta", explica el Dr. Montrasi.
La gran diferencia radica en la prevención: mientras que el deportista profesional cuenta con un equipo médico permanente que lo asiste, el trabajador promedio suele encontrarse a solas con su molestia. Cuando un operario o administrativo pasa horas inmóvil, la musculatura se fatiga. Al agotarse la contención muscular, el tono disminuye y toda la estabilidad recae sobre los ligamentos y los discos intervertebrales, que no están preparados para sostener cargas de forma tan prolongada.
Cuando un paciente acude a la consulta con un dolor persistente, el profesional realiza un historial clínico detallado junto con un examen físico para determinar la raíz del cuadro. El Dr. Montrasi aclara que en la gran mayoría de los casos se trata de un dolor inespecífico, lo que significa que no existe un daño estructural permanente en los tejidos. De hecho, la Sociedad Española de Reumatología advierte que el dolor lumbar rara vez se debe a un daño grave y que las malas posturas no constituyen la única causa de su cronificación.
Para los casos que sí requieren estudios de imágenes, el doctor señala que se solicitan bajo criterios médicos específicos: la radiografía simple es la primera elección ante traumas; la resonancia magnética se reserva para cuando existen síntomas neurológicos claros, como radiculopatía o debilidad; la tomografía evalúa estructuras óseas en detalle; y la electromiografía analiza la conducción nerviosa. Asimismo, el Dr. Montrasi advierte sobre la importancia de reconocer signos de alarma como dolor nocturno o pérdida de fuerza, que requieren atención médica urgente.
El movimiento como medicina: romper el mito del reposo
La evidencia científica es contundente: el ejercicio es el pilar insustituible para el tratamiento. El Dr. Montrasi destaca la necesidad de romper con el viejo mito del reposo absoluto. Evitar el reposo prolongado y mantenerse activo facilita una recuperación más rápida. La combinación de actividad aeróbica —caminar, nadar o correr— junto con ejercicios de fortalecimiento del tronco disminuye el riesgo de dolor. "La espalda no pide descanso eterno; pide movimiento inteligente", destaca el médico deportólogo.
Para contrarrestar el sedentarismo, detalla tres principios preventivos esenciales. Primero, las pausas activas: interrumpir la postura cada 30 o 60 minutos para caminar y elongar. Segundo, la higiene postural: mantener la espalda recta, los pies apoyados y la pantalla al nivel de los ojos. Tercero, la ergonomía laboral: utilizar mobiliario ajustable en altura y capacitar al personal.
A nivel práctico, el Dr. Montrasi recomienda incorporar ejercicios respaldados científicamente: abdominales hipopresivos para activar el transverso del abdomen, planchas laterales para fortalecer el "core" sin comprimir la columna, báscula pélvica para activar la zona lumbar y estiramientos de gato para ganar flexibilidad.
El abordaje integral de la salud postural beneficia tanto al individuo como a las organizaciones. "Para las empresas, la inversión en ergonomía y ejercicio no es un gasto inútil; es una inversión estratégica real" que disminuye el ausentismo y eleva la productividad, subraya el Dr. Montrasi.
Para dar respuesta a esta demanda de bienestar general, ambas instituciones garantizan, con el respaldo y la infraestructura tecnológica de vanguardia que caracteriza a Grupo Oroño, un circuito de atención médica integral de excelencia. Desde el diagnóstico de precisión mediante imágenes de alta complejidad hasta programas avanzados de rehabilitación y terapias regenerativas, se posicionan como referentes líderes de la región para acompañar a los pacientes en su recuperación, devolviéndoles la capacidad de moverse sin dolor en sus ámbitos laborales y cotidianos.