Estimada intendenta, quería contarle un pequeño suceso que me ocurrió semanas atrás, como seguramente pasó a tantos rosarinos. Era sábado y por motivos laborales estaba en el barrio Fisherton. Caminé una cuadra por bulevar Argentino hasta la parada del 115. Eran las 19,45 y ya estaba todo oscuro, no sólo porque había oscurecido, sino también porque no había luz en varias cuadras de esa calle. Con pánico caminé esa cuadra hasta la parada. Llevaba sólo una cartera con poca plata. Igual me intenté esconder en un frondoso cerco hasta que apareciera el colectivo. Eran las 20.20 cuando el personal de seguridad privada apareció en la moto y me dijo que no podía seguir allí esperando el colectivo. El ya había visto varias motitos que me estaban por asaltar, mientras yo intentaba seguir escondida en el cerco. Es que no me atrevía a moverme porque sabía que me iban a robar. El hombre se dispuso a esperar conmigo hasta que viniera el 115. A las 20.30, ya asustada y temerosa decidí tomar un taxi hasta Córdoba y Wilde y esperar, dentro de la estación de servicio, que llegara algún colectivo hasta el centro. Me pregunto si usted quiere que la votemos cuando no funciona el alumbrado público, tenemos pánico de que nos roben aunque llevemos pocos pesos en la cartera y encima un colectivo de línea tarda más de 45 minutos en llegar. ¿Cree que en este estado en el que vivimos podemos seguirla votando? Yo seguro que no.



























