Se despidió el 2013, un año fuerte que deja sensaciones encontradas por todo lo vivido, y un balance inquietante a futuro. Quedará éste en la historia, como el año del retorno a la máxima categoría del fútbol argentino, luego de tres años que se prolongó inconcebiblemente, a causa de los continuos desaciertos cometidos por la actual gestión. También podemos citar como un hecho relevante en lo institucional, la recuperación del predio fundacional de la institución, resultado del trabajo a destajo de muchos socios obsesionados por un sueño que hoy es realidad. Algunos apuntarán en el haber el triunfo sobre nuestro clásico rival, o los 26 puntos logrados por el equipo en el Torneo Final; números que aportan cierta tranquilidad en la lucha por mantener la categoría. Pero, "esto es Central", y sucedieron hechos preocupantes que generan un sentimiento genuino y extendido de bronca y malestar. Las reiteradas y conocidas internas dirigenciales, cuyo desenlace fue la renuncia masiva a sus cargos de los miembros de la agrupación Raza Canalla, quedando sólo siete directivos activos en la Comisión. Una historia calcada de otras experiencias. También debe recordarse el tan necesario como impostergable nuevo Estatuto, llamado a darle calidad institucional a Central, que fue un objetivo que llevó un año completo de trabajo calificado de todas las agrupaciones políticas, y delegados de la Comisión Directiva, y que quedó en la nada. El presidente, deshonrando la palabra pública y repetidamente empeñada, se encargó de destruir lo tan laboriosamente conseguido. A cambio, se puso sobre el tapete la mediática "tercera bandeja", obra sobre la que no hay noticias serias. El convenio con Tiro Federal no mereció, a criterio del presidente, ser puesto a la consideración de los socios. Convenio negativo para nuestra institución con cláusulas insólitas, como que el director técnico del equipo de fútbol de primera división de Central será seleccionado en conjunto por los presidentes de ambos clubes. Sobre la memoria y balance 2013, resultó aprobada por una clara minoría en la asamblea del 4 de diciembre, y el auditor contratado por Central informó verse imposibilitado de opinar por falta de elementos. Además, la bochornosa asamblea que vivimos todos los presentes y que la comisión directiva decidiera no abrir lista de oradores de socios, para que se pudiera debatir y preguntar. Estos episodios no deben volver a suceder nunca más. Entre tantos sinsabores, también doce meses de trabajo conjunto con todas las agrupaciones políticas comprometidas con Central. Queremos otro club, con una gestión moderna organizada y eficiente en lo deportivo, económico e institucional. Con estructuras de trabajo sólidas y una visión que proteja y desarrolle nuestras inferiores, que informe al socio y al hincha, que se preocupen y ocupen de nuestras instalaciones, patrimonio y que se acepte el diálogo como camino hacia el Central exitoso que todos deseamos.



































