Por alguna oscura e inexplicable razón, los profesores de plástica de nivel primario de la provincia de Santa Fe venimos regalando desde hace mucho tiempo cinco horas semanales a los sucesivos gobiernos. Sí, aunque suene curioso obsequiamos veinte horas semanales, trescientas anuales más o menos y unas nueve mil o más (depende de cada caso) en nuestro recorrido profesional y laboral. Claro, no se trata de una donación voluntaria, se trata de una de las tantas injusticias que sufrimos en cuanto a remuneración. En nuestro cargo de maestro de dibujo está estipulado que debemos cumplir veinte horas semanales. Sin embargo, en otros cargos de especialidades en primaria se cumplen quince o dieciséis horas semanales. Lo curioso es que todos percibimos el mismo salario. Los argumentos que avalan esta injusticia son insostenibles, y tienen que ver con el desgaste en la especificidad de los contenidos y las metodologías de cada área. ¿Quiere decir que los profesores de arte cumplimos una tarea más tranquila y menos desgastante? Generalmente tenemos entre setecientos y mil alumnos por semana, unos treinta y cinco con cada grupo, en cuarenta minutos. En este tiempo hay que lograr que todos y cada uno de nuestros chicos se expresen, busquen su propia y personal creatividad en el lenguaje plástico visual, lleven materiales (que generalmente no llevan y proveemos los profesores con dinero propio), aprendan técnicas y procedimientos, y se sientan liberados de las presiones de una sociedad cada vez más alienante, violenta y excluyente. Por las dudas, aclaro, que muchos compañeros cumplen este cargo dividido en dos y hasta tres escuelas. La desestimación que se hace de los lenguajes artísticos en general, y de la educación plástica en particular, no coincide con las promesas electorales de crear los cargos y las noventa mil horas cátedra necesarios, imprescindibles para garantizar la educación formal y pública. Colegas de plástica, creo que llegó el momento de comenzar un serio y profundo debate, que reivindique nuestras condiciones laborales y revalorice la expresión artística para formar individuos libres, desarrollados en todas sus capacidades.



































