Nueve personas sobrevivieron, una está desaparecida y otra podría estar gravemente herida como consecuencia del aterrizaje forzoso de un avión de la Fuerza Aérea brasileña en la selva amazónica que era buscado desde anteayer.

Nueve personas sobrevivieron, una está desaparecida y otra podría estar gravemente herida como consecuencia del aterrizaje forzoso de un avión de la Fuerza Aérea brasileña en la selva amazónica que era buscado desde anteayer.
Los restos del avión, que llevaba once personas a bordo, fueron encontrados en el río Ituí, al sur del estado de Amazonas, por integrantes de la tribu indígena matis, que se movilizó por la selva para colaborar con los militares en la búsqueda.
El Cessna C-98 Caravan es usado para el transporte de cargas pequeñas y pasajeros en tramos cortos y tiene capacidad para hasta 14 personas.
En el avión viajaban cuatro militares y siete empleados de la Fundación Nacional de Salud (Funasa) que se trasladaban desde Cruzeiro do Sul, estado de Acre, hasta Tabatinga, estado de Amazonas, área de la triple frontera de Brasil, Colombia y Perú, informó la Fuerza Aérea.
El avión, que había partido de Cuzeiro do Sul con destino a Tabatinga, en el estado de Amazonas, realizó un aterrizaje forzoso sobre el río Ituí, afluente do río Javari, entre las aldeas Aurelio, de la tribu de los matis, y Río Novo, de la tribu de los murgos.
La nave pudo ser localizada gracias a que el cacique de la aldea Aurelio escuchó el jueves último por la mañana un fuerte ruido en el río Ituí, convocó a varios miembros de la comunidad para emprender la búsqueda, comunicó el hallazgo a la Fundación Nacional del Indio (Funai), y luego organizó la asistencia de los sobrevivientes hasta la llegada de los rescatistas.
Un helicóptero de la Fuerza Aérea y otro del Ejército trasladaron a los sobrevivientes hasta un hospital de Cruzeiro do Sul, donde se constató que están es estado de shock pero sin lesiones serias.
La Fuerza Aérea informó que un militar está desaparecido y un técnico sanitario quedó aprisionado entre los restos de la aeronave y se desconoce si sigue con vida.
Uno de los sobrevivientes, José Correa de Araújo, de la Funasa, explicó que la aeronave “dejó de funcionar en el aire” por lo que el piloto “envió el avión para dentro del río” y logró acuatizar.
“Los nueve estamos sin heridas, con muchas picaduras de insectos en todo el cuerpo. Estuvimos 24 horas en la selva. Todos estamos en estados de shock, muy emocionados”, agregó el funcionario.
El avión siniestrado participaba de la Operación Gota, un plan del Ministerio de Salud para vacunar a las comunidades indígenas en los lugares más remotos del país.