Esta carta pública está dirigida a la señora ministra de Educación, Claudia Balagué. La sociedad ha cambiado en las últimas tres décadas, pasamos de la dictadura más cruel a la democracia con derechos que nunca imaginamos que podíamos hacer valer. También la escuela fue cambiando pues yo me formé en una escuela donde íbamos a estudiar y lo demás no tenía cabida: muchos quedaban en el camino por "no poder" o cumpliendo con el precepto de "estudiás o trabajás", que nuestros padres sentenciaban. Las escuelas eran habitadas por los que pasaban el filtro del sistema educativo basado en un fuerte principio burocrático, administrativista y piramidal, donde la mirada de integración de actores sociales no existía. Hoy en día nuestra escuela secundaria está regida para su funcionamiento por un decreto del año 1981, cuyo número es 817. Su función es organizar y marcar bien definidamente roles y funciones, los blancos y negros, los deberes y lo prohibido de cada integrante de la cadena de mandos que integra la escuela. ¿No podríamos pensar que eso ya no nos refleja? Tenemos una escuela inclusiva, que debemos darle calidad donde los niños y adolescentes tienen por ley derecho a tener esa educación que los hará libres de elegir un mejor futuro que el que seguro tuvieron sus padres. ¿No será hora de tener una herramienta actual, dinámica, que integre a los actores sociales, a los centros de estudiantes recientemente aprobado, un consejo directivo con voz de los docentes, padres, ONGs? La complejidad no puede ser un pretexto para no abordar el tema, como dice el pedagogo Santos Guerra en su definición de pedagogía de la complejidad. ¿No sería bueno un Congreso Pedagógico Provincial donde se trate y se llegue a un acuerdo sobre qué herramientas nos sirven para abordar la sociedad actual, y temas como inclusión y calidad, gestión escolar, carrera docente (estatuto del docente) y otros importantes que seguro saldrán a la luz con la apertura del diálogo? En su paso por educación se han visto logros y una forma muy poco acartonada de manejar a los docentes con los que realmente hay una empatía pocas veces vista, o a los que nos tenían acostumbrados administradores o burócratas. Siento que usted es distinta, es por eso que le pido que escuche mi pedido, sólo un docente. Gracias.




































