Asegura que es el rey del trabajo y no de la efedrina. Que todas sus posesiones
las obtuvo legalmente, en base a empeño laboral y sacrificio, y que por ella paga impuestos. Que el
Rolls Royce no es suyo sino de una persona que se lo dio para venderlo. Que prosperó a partir de
matricularse como piloto de aviones en 2003 y obtener, en base a esa condición, contactos y
oportunidades que lo encumbraron económicamente. Que se dedica al comercio exterior. Que es víctima
de una causa atiborrada de errores y nulidades que la prensa reproduce en forma mecánica.
De los elementos que hasta ahora le valieron dos resoluciones judiciales, como
proveedor de sustancias ilegales con destino de contrabando, Mario Roberto Segovia prefirió no
hablar. Dijo que lo explicará pero después de hacerlo, según dijo, con quienes tienen causas en su
contra. Que son en total cuatro jueces federales. Tras su detención el 23 de noviembre, cuando
estaba a punto de viajaR a Puerto Iguazú, Segovia fue señalado por el ministro de Justicia de la
Nación, Aníbal Fernández, como el "mayor proveedor de efedrina de los carteles mexicanos". Dos de
los magistrados ya lo procesaron y otros dos tienen que resolver su situación durante la feria de
enero.
De efedrina, nada. Segovia fue entrevistado en el programa "Tempranísimo" de Radio
Dos. Allí negó relación alguna con el tráfico de efedrina. Pero al ser interrogado sobre elementos
que decidieron su procesamiento se excusó de hablar. Por ejemplo, eludió responder sobre la
utilización de la identidad de un preso de Sierra Chica, Héctor Germán Benítez, con fines de
comercialización en su provecho. O sobre el informe de la Secretaría de Prevención de la Droga y el
Narcotráfico (Sedronar) que aportó facturas que indican que Segovia compró en el mercado interno
más de 5 mil kilos de efedrina entre los años 2007 y 2008.
"Esto me sucedió por vivir en una sociedad envidiosa, maliciosa y retrógrada
como es la sociedad rosarina, donde el éxito ajeno está mal visto, sobre todo cuando uno es joven y
viene de muy abajo como es mi caso", dijo Segovia. Explicó que se dedica desde hace años al
comercio exterior, fuente que le proporcionó todos sus bienes, pero no dio ningún detalle sobre
esas actividades.
"Aposté al país". Atribuyó a rumores infundados de su barrio de Fisherton que
hubiera circulado que era exportador de bananas. "Estaba apostando al país con un complejo
industrial en Alvear. Estaba montando una fábrica de discos ópticos, CD's y DVD's que le iban a a
dar un impulso a la región inmenso con cien puestos de trabajo de mano de obra calificada".
* ¿Cómo hizo el dinero? “Tiene que ver mucho con suerte y
oportunidades. Hay un mundo de posibilidades afuera, en el exterior. El que quiere hacer dinero
hace. Todo lo que yo tengo está justificado como corresponde”.
* “Me detuvieron imputándome cosas de las cuales soy inocente. Se me
ha violado el principio de inocencia. A mi primo, a mi hermano, a mi familia, a mi esposa. Fue una
razzia porque hubo 14 allanamientos y se llevaron a personas que no tenían nada que ver como mi
primo (Sebastián Segovia) que está detenido acá conmigo”.
* “Vayan a ver dónde vive mi hermano (Hernán Jesús Segovia), en
Santiago 4818, que es policía y gana 1.800 pesos por mes. El auto que tenía se lo facilité yo. Mi
hermano no se puede comprar nada. Fíjense si su casa parece la de un narco”.
* “El Rolls Royce no lo ingresé. Para sorpresa de ustedes, ese
vehículo no es mío. Es de una persona que vivía en Buenos Aires que me lo facilitó para que lo
vendiera a unos ciudadanos extranjeros que han venido al país. Hay un montón de cosas que la prensa
tergiversa, que se basan en informes judiciales plagados de errores y nulidades”.
* “Acá hay oscuros intereses. Con el tiempo se va a saber todo. Ahora
estamos en plena defensa mía. Recién hoy voy a ver a mi hijo después de 50 días. No declaré ante el
juez porque no sabía qué se me imputaba. Se ha hecho un circo, han mancillado el honor de mi
familia y mi buen nombre. Todos mis proyectos han sido truncados. Tengo que empezar de vuelta.
Conseguir un trabajo”.
* “Se me acusa de cosas irrisorias. Se ha dicho que hubo contactos
míos en la Triple Frontera. Se dice que un informe de la Side dice que el servicio de inteligencia
norteamericano me tiene en la mira desde 2006 por un viaje a la Triple Frontera con el número tres
de Al Qaeda. No tiene ni sentido lo que se está hablando sobre mí. Soy un padre de familia, vivo
con mi mujer y mis hijos, no tengo vida social, pueden preguntar en mi barrio. De mi casa al
trabajo y del trabajo a mi casa”.
Cuando le preguntaron el porqué de tanto celo en proteger con guardias armados
su vivienda de Fisherton el tono de Segovia se crispó. “¿Usted vive en Rosario y en
Argentina? ¿No sabe los robos que hay en la zona? Viven mis hijos en mi casa, no tengo nada que
esconder. Mi casa es una casa de una sola planta que tiene tres habitaciones. Con gusto los voy a
recibir. Es una casa que tiene sus comodidades pero no es una mansión extraordinaria como las que
hay en Fisherton”.
Dijo que las 12 armas que se hallaron en su casa eran de origen legal.
“Vengo de muy abajo, siempre fui un laburante. En el año 2003, con mucho sacrificio, me
recibí de piloto de avión. Y tuve una serie de oportunidades y contactos que me llevaron a trabajar
adonde estoy”.
Sobre la obtención de su abultado patrimonio dijo: “Yo creo que todo es
posible. El ser humano es ilimitado. Podemos dar lo mejor de nosotros mismos. Todos podemos llegar.
Cuando uno realmente quiere puede”. En un tramo del diálogo le dijo al periodista Pablo
Procopio: “Hasta usted podría tener un Rolls Royce”.