El Sumo Pontífice recordó ayer con cariño su participación en julio en el Día Mundial de la Juventud en Sydney, Australia, que tuvo una masiva asistencia, pero advirtió que estos eventos no deberían ser confundidos con "festivales de rock".

El Sumo Pontífice recordó ayer con cariño su participación en julio en el Día Mundial de la Juventud en Sydney, Australia, que tuvo una masiva asistencia, pero advirtió que estos eventos no deberían ser confundidos con "festivales de rock".
"Australia nunca vio tantas personas de todos los continentes como durante el Día Mundial de la Juventud. Ni durante los Juegos Olímpicos de Sydney", dijo Benedicto.
El Papa señaló que el evento se convirtió en una "fiesta de alegría" en la que la gente "celebró su fe en el nombre del Espíritu Santo".
"Los análisis de moda que ven los encuentros de los católicos romanos como una variante de la cultura joven moderna, como una especie de festival de rock eclesiástico con el Papa como la estrella deberían ser evitados", indicó Benedicto XVI.
El festival de hace una semana terminó con un misa celebrada por el Papa en Sydney a la que asistieron unas 350 mil personas.
Fue el anterior Papa, Juan Pablo II, muchas veces descrito como una figura similar a la de un músico de rock por su popularidad entre los católicos jóvenes, quien instituyó la celebración para inspirar a los fieles más jóvenes.
Por Mariano D'Arrigo

