Al cierre de esta edición, se estaba inaugurando el tradicional árbol navideño en la rotonda de Oroño y Pellegrini, un clásico ritual que este fin de año volvió a salir a escena con la fuerza de 3.700 lámparas y una estructura de armado que levanta 20 metros de altura y que se extiende otros 24 metros de ancho. Ese atractivo encendido conformó el número principal de una jornada festiva que incluyó una serie de recitales que animaron musicalmente desde las 19.30 hasta la medianoche, con una gran concurrencia de público que aceptó la propuesta.
Como cada 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, el armado del arbolito de Navidad se convirtió en una de las atracciones de esta intersección. Chicos y grandes poblaron desde muy temprano las adyacencias del Museo Castagnino, y cuando comenzaron los shows musicales, se acercaron y se animaron a improvisar cánticos y bailes al aire libre.
Con entrada gratuita, sobre un escenario que se montó sobre Pellegrini, mirando al río, hubo recitales de importantes bandas rosarinas, que animaron a la gente con ritmo y alegría. Arrancó a las 19.30 La Farra, con su cuarteto, y luego siguieron Sexy Motherfuckers, Perro Suizo, Flor de Pavo y cerró Amapola.
La convocatoria exhibió un público muy amplio y heterogéneo, con marcada presencia de jóvenes y familias, todos muy dispuestos a disfrutar de una larga jornada de música. Por eso, con la complicidad de reposeras, muchos se ubicaron estratégicamente para seguir de cerca las presentaciones artísticas.
No faltaron los vendedores de globos, golosinas y el que más vendió fue el que ofrecía espuma de carnaval.
Debido a la envergadura del evento, desde temprano se colocaron baños químicos y se establecieron cortes de calles y desvíos de tránsito por parte de las autoridades de control de la Municipalidad.
En esta ocasión, la puesta en escena del arbolito se encontró dentro de un feriado extra largo, que sirvió para observar en el lugar no sólo ciudadanos rosarinos, sino de otras localidades cercanas.
Luego de la música, la gente eligió caminar por la avenida Pellegrini y comer, bien entrada la noche, en los atractivos locales gastronómicos que propone esta tradicional arteria rosarina.
En esta oportunidad, el encendido del pino navideño, que fue iniciado a las 12 por un Papá Noel que bajó de una grúa, fue organizado por la Municipalidad de Rosario y las asociaciones Paseo Pellegrini y Amigos del Parque Independencia.