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Murió un joven hallado con dos tiros dentro de un auto

Un joven de 22 años fue hallado agonizante dentro de un automóvil donde vivía en la intersección de Esmeralda y Doctor Riva por una patrulla del Comando Radioeléctrico convocada por vecinos de la zona.

Martes 03 de Septiembre de 2013

Un joven de 22 años fue hallado agonizante dentro de un automóvil donde vivía en la intersección de Esmeralda y Doctor Riva por una patrulla del Comando Radioeléctrico convocada por vecinos de la zona. Al asomarse al interior del vehículo los policías advirtieron que el muchacho languidecía con un hilo de vida y un manchón de sangre en el pecho producto de heridas de bala. Como un servicio de traslado médico demoraba su llegada los uniformados decidieron llevar al joven en el patrullero al hospital Roque Sáenz Peña. Al ingresar constataron que ya no vivía.

El caso asomó como un misterio desde el primer momento, cuando encontraron a la víctima la noche del domingo a las 21.30, enigma que persistía hasta anoche. Los investigadores de la Sección Homicidios establecieron que fue atacado en el vehículo. Tenía dos disparos en el pecho. En un principio hubo dudas respecto a un posible suicidio pero se disiparon rápido: no había arma en el habitáculo del auto.

Dos tiros en el pecho. El hecho fue notificado a la policía por vecinos de esa esquina cercana al límite de los barrios La Tablada y Villa Manuelita, en el sudeste de Rosario, la noche del domingo. Al llegar al lugar los uniformados hallaron dentro de un automóvil Peugeot 505 azul a un muchacho herido y agonizante con dos impactos de bala en el pecho, al cual trasladaron al hospital Roque Sáenz Peña donde finalmente murió pasadas las 22 del domingo.

La ayuda de los vecinos facilitó su identificación. Se llamaba Marco Antonio Sosa, tenía 22 años y no tenía ocupación ni domicilio fijo. Era solitario y entre sus conocidos en la zona se referían a él por el apodo de "Medio loco".

Los habitantes de la zona refirieron que era una persona reservada y amable, en absoluto conflictiva, que solía dormir en el auto donde la mataron y que le acercaban comida para ayudarlo. No tenía antecedentes penales según señaló el jefe de la comisaría 16, Gustavo Bella.

De acuerdo a algunos testimonios vertidos por vecinos, el fallecido tenía permiso de un frentista para dormir allí todas las noches, ya que no tenía vivienda. En tanto una hermana de Marco Antonio, de 19 años, aseguró en la comisaría 16ª haber estado con él el domingo por la tarde. Confirmó que su hermano tenía un problema de adicción a las drogas y a causa de eso había abandonado la casa familiar para vivir solo en la calle.

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