Edición Impresa

Murió el militar japonés que se ocultó en la selva 30 años

El teniente Hiroo Onoda vivió en la clandestinidad porque no creía que la Segunda Guerra había terminado. Falleció en Japón a los 91 años

Sábado 18 de Enero de 2014

Un soldado japonés que se ocultó en la selva filipina durante casi tres décadas, porque no creía que la II Guerra Mundial hubiera terminado, murió en Tokio a los 91 años de edad, informó ayer la cadena japonesa de noticias Kyodo.

Hiroo Onoda emprendió una guerrilla contra las tropas estadounidenses en la isla de Lubang, cerca de Luzón, hasta que finalmente fue persuadido en el año 1974 de que la guerra había finalizado.

Durante años se le habían lanzaron octavillas desde aviones y se realizaron otros esfuerzos sin éxito para convencerlo de que el ejército imperial había sido derrotado. Fue necesaria la visita de quien fuera su comandante para que Onoda pusiera punto final a su guerra personal.

Onoda fue el penúltimo de muchos de los apodados holdouts repartidos por varios países del sudeste de Asia, hombres que simbolizaron la asombrosa y absoluta perseverancia de quienes fueron llamados a luchar por su emperador.

Entrenado como oficial de información y en tácticas de guerrilla, el teniente Onoda, con 22 años fue enviado a Lubang en 1944, ya sobre el final de la guerra, y sus consignas para él y sus hombres eran no rendirse jamás, no recurrir a los ataques suicidas, y mantenerse firmes hasta que les llegaran refuerzos.

Su existencia en Filipinas era conocida de vieja data, después de que en 1950 uno de los otros soldados abandonara la selva y regresara a Japón.

En cambio, el resto continuó patrullando, a veces atacando a residentes locales, y hasta enfrentándose con el ejército filipino.

Uno de ellos murió en la década de los cincuenta. Tokio y Manila buscaron afanosamente a los dos restantes en los años siguientes, pero en 1959 ya los dieron por muertos.

Sin embargo, en 1972, Onoda y el otro soldado restante se involucraron en un tiroteo con las tropas locales. Su compañero murió, pero Onoda logró escapar.

Este incidente conmocionó a Japón, por lo que se decidió llevar a Lubang a miembros de su familia con la esperanza de convencerlo de que las hostilidades habían terminado hacía mucho tiempo.

Onoda explicaría después que había creído que los intentos por convencerlo eran obra de un régimen títere instalado en Tokio por Estados Unidos.

Finalmente, en marzo de 1974, Onoda, que entonces tenía 52 años, recibe en su escondite en la selva a quien fuera su comandante directo, quien le dio la orden de deponer las armas. Así, la guerra personal de Onoda llegó a su fin.

El teniente Onoda fue el penúltimo soldado nipón de la Segunda Guerra Mundial en rendirse, siete meses más tarde lo hizo el postrero, Teruo Nakamura, de origen taiwanés, enrolado en el ejército de Japón que ocupaba China en 1943. Este murió en 1979, con casi 60 años de edad.

Durante sus largos años en la selva de Lubang, Onoda vivió de plátanos, mangos y el ganado que conseguía matar, escondiéndose de la policía filipina y de las expediciones de japoneses que fueron en su busca, a los que confundía con espías enemigos.

Onoda sorteó varios intentos de provocar su rendición y más tarde llegó a decir que ignoró las partidas de rescate enviadas y los folletos lanzados por Japón como "falsas estratagemas". "Los folletos estaban llenos de errores, así que pensé que eran un ardid de los estadounidenses", dijo en una entrevista con la cadena estadounidense ABC en 2010. "Me convertí en oficial y recibí una orden. Si no hubiese podido llevarla a cabo, hubiese sentido vergüenza. Soy muy competitivo", añadió el japonés.

En 1975, un año después de su regreso a Japón, siguió los pasos de su hermano mayor, Tadao, y se mudó a Brasil, donde su principal ocupación fue criar ganado en el estado de Mato Grosso do Sul.

Regresó a Japón en 1989, donde puso en marcha un campamento itinerante para jóvenes en los que impartía cursos sobre la vida en la naturaleza.

El dedicado y leal ex teniente relató su increíble aventura en el libro "No rendición: mi guerra de 30 años". Según reveló ayer su familia, Onoda falleció en un hospital de la capital nipona por una afección al corazón, tras llevar en enfermo desde finales del año pasado.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS