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Murió el comerciante baleado en fallido robo a un súper de barrio Belgrano

Son dos las víctimas fatales. Romero Traversa tenía 86 años y atendía la caja del local asaltado la noche del viernes. En el hecho, su hijo había matado a uno de los maleantes.

Domingo 06 de Octubre de 2013

Romeo Traversa tenía 86 años y falleció ayer a la madrugada elevando a dos el número de muertos a tiros en el intento de robo a un autoservicio de barrio Belgrano ocurrido la noche del viernes. Faltaban 15 minutos para las 20 cuando dos ladrones armados ingresaron al comercio que hace más de dos décadas se erige en Neuquén y Garzón con fines de robo. Uno de ellos portaba un revólver calibre 22 largo. Eduardo Traversa, dueño del negocio, tenía una pistola calibre 9 milímetros y resistió el atraco. ¿El saldo? Gonzalo Bai, de 17 años y sin antecedentes penales, recibió cuatro balazos del arma del comerciante y murió en el lugar. Don Romeo, el padre de Eduardo, sufrió un impacto en el abdomen y otro en el pecho. Fue trasladado al Hospital de Emergencias y falleció durante la madrugada.

Los primeros pasos de la investigación en manos del juez de Instrucción Luis María Caterina y del fiscal Carlos Covani, quien estuvo el viernes en la escena del crimen, llevan a inferir que Eduardo Traversa, de 60 años, fue quien mató a Gonzalo Bai. Y que fue este muchacho, a su vez, el que hirió mortalmente a don Romeo. Claro está que para la confirmación de esta secuencia habrá que esperar los resultados de las pericias planimétricas, balísticas y médicas, las que anoche no habían culminado oficialmente.

Junto al cuerpo de Bai, que a pesar de su corta edad era padre de dos pequeños, los pesquisas hallaron un revólver calibre 22 largo con dos proyectiles percutados y tres vainas servidas. En tanto el comerciante, que también tiene dos hijos, entregó su pistola calibre 9 milímetros con dos vainas servidas. El tercer casquillo de esa arma fue hallado por la Policía Científica en la vereda del local, al lado de un árbol y sobre calle Garzón.

Con este contexto que parece encuadrar en la figura penal de homicidio en legítima defensa, Eduardo Traversa, a quien en el barrio conocen con el apodo de "Yerba", afrontará en libertad la primera parte de la instrucción del sumario mientras que el cómplice de Bai, de ser apresado, será acusado de tentativa de robo calificado.

Balas y góndolas. "Yo le tiré", le dijo a los policías Eduardo Traversa minutos después de que los disparos dentro de su negocio habían cesado. Su padre agonizaba al lado de la caja que atendía casi a diario, en el ingreso al local, y el cuerpo de Gonzalo Bai estaba tirado entre dos góndolas, en un pasillo que va desde la caja al fondo del súper. Tras esa confesión, el comerciante entregó su pistola calibre 9 milímetros en cuyo cargador quedaban cinco proyectiles intactos.

Acerca del cómplice de Bai, el muchacho consiguió escapar y en su huida dejó caer al menos tres bollitos con dinero. Seguramente fue él quien avisó a los familiares del pibe muerto. Poco después la concubina de Bai, una muchacha de 17 años, reconoció el cuerpo en el mismo súper. "La muchacha llegó cerca de las 21.30 en un mar de lágrimas. El fiscal Covani pidió a la Policía Científica que le sacaran una foto al rostro del muerto y así ella lo reconoció", explicó un vocero de la pesquisa.

Con ella llegaron algunos amigos del pibe muerto. Uno de ellos le confió a este diario: "Gonzalo no era mal pibe, pero se fue pudriendo de a poco. Había hecho algunos robos, pero éste le salió mal". Y agregó: "Junto a otros pibes paraban en el parque de la Quinta Luciani y había una casa vacía por acá a la que llevaban lo que robaban en las casas".

A las 19.45 en el autoservicio "Las primas" había entre 8 y 10 personas. Romeo y la hija de Eduardo Traversa estaban en la caja. Otra integrante de la familia se hallaba en el negocio en el que había entre cinco y siete clientes, según los vecinos. Eduardo, según la pesquisa, estaba afuera del negocio que cuenta con una cámara de vigilancia direccionada hacia la caja pero que no graba. Sirve únicamente para monitoreo.

Versiones. A la hora señalada dos muchachos llegaron en una moto Corven 110 roja que dejaron estacionada en la misma ochava del negocio y entraron tras merodear el lugar. Uno de ellos estaba armado. Eso es lo poco que se pudo comprobar hasta el momento. Después, lo ocurrido depende de la persona con la que se hable.

Una de las versiones indicó que Traversa fue hasta su casa y buscó la pistola con la que defendió el robo a su negocio. Pero ayer se confirmó que el comerciante reside a tres cuadras y media del negocio. Además, el súper no tiene conexión con otra vivienda aunque una residencia se levanta en la planta alta. Un vecino aseguró que "se escucharon unos ocho tiros".

La posición en la que quedaron el joven muerto y el anciano herido hacen pensar que al ingresar al local Traversa se concentró en Bai, quien estaba entre las góndolas que marcaban el centro del lugar en línea recta. Romeo, su padre, quedó a su derecha, al lado de la caja tra recibir dos impactos, en abdomen y pecho. Bai, en tanto, fue alcanzado por cuatro proyectiles: tetilla izquierda, abdomen, ingle y omóplato, sobre el lado derecho. Ayer un cartel en la puerta cerrada con dos candados advertía que "Las primas" permanecerá "cerrado sábado y domingo".

Resonancia y debate. Irremediablemente, el doble homicidio en el que derivó la tentativa de robo al autoservicio tendrá una elevada resonancia pública. Por un lado se hablará de la inseguridad y del "hartazgo" de los vecinos víctimas de continuos robos y arrebatos. Muchos de ellos con un uso excesivo de la violencia. "¿Y la justicia dónde está?¿A nosotros quién nos cuida? Preguntá en los negocios del barrio a quien no le han robado", como preguntó ayer una doña del lugar.

Por otro lado, el uso de un arma de guerra en manos de un civil que, si bien tenía autorización de "tenencia" no contaba con aval para "portarla". ¿Cuán determinante fue al resultado final del hecho que Eduardo enfrentara armado al ladrón?. Esa es una de las preguntas que gobernará la investigación en manos del juez Caterina. Otra cuestión por aclarar es si don Romeo fue baleado antes de que su hijo enfrentara armado al joven delincuente o fue la reacción de éste al ser atacado.

El cruce de disparos entre el ladrón y el comerciante dividió al mundo en dos. Los que opinan que fue "temerario" el accionar de Eduardo son considerados "excesivamente garantistas", sólo por ser elegantes, por los que creen que "el comerciante hizo lo que debía, porque estamos en manos de Dios y la policía ya no nos brinda seguridad", como reflexionó otro vecino.

Con la muerte consumada, la cuadra se llenó de vecinos que no disimulaban su crispación. Los primeros que lo padecieron fueron los policías que trabajaron en la escena del crimen, que fueron tratados con dureza. Y más cuando los vigilantes empezaron a vallar la escena. Vale resaltar que, según confirmaron fuentes de la pesquisa que operativamente conduce la seccional 14ª, allí trabaja media docena de hombres por tercio para custodiar alrededor de 30 presos y una jurisdicción que se extiende desde calle Paraná hasta México (este a oeste) y desde Viamonte a Tucumán (sur a norte).

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