Con referencia a la publicación de La Capital del pasado 17 de marzo, en su sección "Viajeros del tiempo 1905-1910", con el título de "Moisés Ville, una colonia hebrea y no argentina", quiero expresar lo siguiente: el periodista que escribió el artículo original, no fue ningún visionario, se equivocó totalmente. Ya los hijos de esos inmigrantes que llegaron de Europa con su cultura de estudio y oración, se integraron a la sociedad argentina. Tengo ejemplos inmediatos: mi padre, hijo de inmigrantes, se recibió de médico en el año 1927. Fue el segundo médico radiólogo que se estableció en Rosario, allá por el año 1935, imbuido en ese entonces en la mística de lo que fue la reforma del 18. Mi madre, farmacéutica, lo ayudó siempre como técnica en radiología. De sus hermanos, uno fue médico en Rosario y otro prosiguió con su trabajo en los campos. Mi tío tenía su montado, ensillado con su apero artesanal. Con gran baquía, era diestro en todas las tareas rurales. Hace 70 años, con 8 años, ya lo acompañaba yo arriando hacienda, ya que la ganadería era en ese entonces la actividad principal en esos campos. Similar comentario puedo hacer de los hermanos de mi padre, como así también de innumerables familias del Moisés Ville de esos tiempos. Actualmente la comunidad judía está integrada y participa activamente, haciendo su aporte a la vida nacional como todas las diversas culturas que integran nuestra sociedad. Artículos como el publicado, sin comentario de contenido similar al del mensaje que trato de transmitir, no hace más que estimular el antisemitismo, lamentable lacra ideológica con la que se nos persigue por milenios.




































