El nombre de Oxa inspira temor y empieza a dejar al desnudo el trasfondo de
códigos de silencio que surcan la noche rosarina. Vecinos que hablan suplicando que no se publiquen
sus nombres y un archivo para nada favorable, no hacen más que dejar en claro que el local ubicado
a una cuadra y media de la Municipalidad y donde el domingo a la madrugada una lluvia de balas dejó
cuatro heridos, entre ellos un sindicado peso pesado del hampa local, parece no encuadrarse mucho
en lo que es un "bar con amenización musical".
Bastan tres ejemplos tomados de las crónicas publicadas por LaCapital para
ilustrar los antecedentes de Oxa. Adolfo Aydar, el actual titular del boliche, quedó detenido en
julio de 2004 cuando una comisión de la Brigada de Investigaciones de la policía allanó el local de
Maipú al 800 y encontró a 55 menores —18 varones y 37 chicas— de entre 14 y 17 años, a
quienes se les estaba vendiendo alcohol y exhibiendo una película pornográfica.
En octubre de 2002, un pibe de 13 años fue acuchillado en el mismo lugar, que
por entonces se llamaba Diego Bar y que, pese a tener apariencia de cantobar, con el correr de las
horas terminaba funcionando como boliche bailable.
Ya por entonces fuentes de la investigación dijeron a LaCapital que "en esa
discoteca son frecuentes los problemas entre jóvenes".
En abril de 2001 se desató un escándalo en Inspección municipal por denuncias
contra empleados del área a quienes varios dueños de boliches acusaron de interminables y voraces
coimas. Uno de esos empleados denunciados se llamaba Maximiliano Aydar, que no es otro que el hijo
y actual socio de Adolfo, el dueño de Oxa.
El caso fue denunciado a la Justicia por la propia Secretaría de Gobierno
municipal, entonces a cargo de Antonio Bonfatti, y dejó al desnudo una maraña de traiciones y cajas
negras que se administraban en las oficinas de Registración e Inspección.
Todo comenzó en marzo de 2001, cuando la Secretaría de Gobierno denunció a quien
por entonces era el jefe de Espectáculos Nocturnos, Julio José Occhi, y a dos estrechos
colaboradores, Andrés Segovia y Maximiliano Aydar, como responsables de supuestas exacciones
ilegales tras haber recibido numerosos testimonios de bolicheros.
Días después, ningún bolichero incriminó directamente a Occhi y uno ni siquiera
prestó declaración porque se radicó en Córdoba. Lo cierto es que este polémico funcionario y sus
colaboradores estuvieron dos días detenidos por orden del juez Carlos Carbone.
Allí quedó en claro que Maximiliano Aydar no era en realidad inspector sino un
empleado administrativo de la Municipalidad, y que iba a los controles nocturnos que realizaban los
sabuesos de Registración e Inspección como "testigo" y para firmar las actas.
Los heridos en la balacera del domingo, en tanto, se recuperaban ayer en el
Heca. Y según trascendió, entre ellos hay un reconocido integrante del hampa local con un frondoso
prontuario por delitos contra la propiedad y las personas. Ese día salía de Oxa cuando alguien le
asestó tres disparos.