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“Me mataron un hijo”

“Me mataron un hijo”, me decía una mamá al pie de la ruta, en el mismo lugar donde le habían atropellado y matado hace un tiempo a su hijo, cerca de Pujato.

Jueves 06 de Febrero de 2014

“Me mataron un hijo”, me decía una mamá al pie de la ruta, en el mismo lugar donde le habían atropellado y matado hace un tiempo a su hijo, cerca de Pujato. Justo el domingo pasado a la madrugada me invitaron a colaborar con la organización Padres en Ruta, y observé cosas muy tristes que ocurren cuando nuestros hijos salen de los boliches. Los jóvenes tratan de designar un conductor responsable, que no toma nada, y el resto viaja seguro al salir de bailar. Pero vemos casos donde salen tan borrachos que no miden los peligros que pueden causar al estar frente a un volante en estado de ebriedad. Para eso está la policía, los inspectores, la policía vial y la ayuda de los padres, que tratan de parar al conductor que supera el grado de alcoholemia, hacerlo descansar un rato, darle agua, explicarle sobre los riesgos que pueden ocurrir al manejar así. Muchos jóvenes acatan el consejo y entienden esta situación, pero hay casos que, al momento de parar frente al inspector con su vehículo para el control, salen acelerando a fondo, se escapan, poniendo en riesgo la vida de los agentes, los padres que colaboran y otros muchachos que están al costado de la ruta. Lo mismo ocurre con varias motos que hacen lo mismo y a altas velocidades esquivan a quienes tienen en su camino. En el caso nuestro, esa madrugada se controlaron 140 vehículos. Ocurre que apenas había cuatro agentes en ese sector, y es muy poco. No es fácil hablarle a un joven alcoholizado y hay que agregar que muchos salen caminando del boliche por el costadito de la ruta, para buscar a sus autos que ya fueron estacionados a una distancia donde ya no hay controles, y la policía allí no puede hacer nada. Esta simple carta es para informar a los responsables que envían al personal policial a trabajar allí a la madrugada que deberán rever la forma de llevarlo adelante para evitar que algún uniformado sea atropellado, valorar la paciencia y el servicio que brindan. Además, buscar la forma de que en el control no se escapen los autos de manera alocada y llegar a entender por qué tantos padres que ya perdieron a sus hijos en estos lugares al día de hoy dedican su vida para evitar que esto vuelva a repetirse.
DNI 11.101.79

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