Después de leer en La Capital la carta de Francisco Barberio acerca del inagotable tema de los "derechos" en el matrimonio "igualitario", no puedo dejar de sorprenderme ante tanta hipocresía de mucha gente con respecto a la sexualidad humana. Estimado señor Francisco, quién le dijo a usted que por reclamar sus debidos derechos son egoístas o ¿usted piensa que si no se los hubieran otorgado dejarían de ser homosexuales? Los mandatos y mandamientos cúmplalos usted y al pie de la letra: los que no practicamos el catolicismo, no nos interesa. Yo soy heterosexual y estoy feliz con esta ley porque siento que crecimos como país y avanzamos en una problemática tan discriminada e injusta. Usted es católico y ¿está oponiéndose a derechos de otros seres humanos? ¿No está preocupado por otra cosa? Quédese tranquilo que los gays y lesbianas no van a desaparecer, ni siquiera van a hacer peligrar la especie, porque esta ley no transforma "heteros en homos". Esa es la parte que usted no entiende; ellos, por suerte, van a seguir existiendo, pero con sus merecidos derechos. Por último le digo que a mí me preocupan más los casos de abusos y pedofilia en los que están involucrados curas (¿mensajeros de Dios?) ¿No cree que eso es realmente terrible? Para mí si.

































