Cristina, Malvinas, el cuadro único y la posición neutral. Puede parecer al lector que nada tienen que ver una cosa con la otra pero no es así, el primero no habría nacido de no existir la segunda.
Todos los que escriben sobre el conflicto de Malvinas, ya de un lado o ya del otro, se refieren a las Resoluciones de las Naciones Unidas pero el problema surge porque cada uno las interpreta de manera diferente. En mi opinión personal las leo así: “Instamos a las partes a resolver, en forma pacífica, sus diferencias”. Ergo, mientras no lo hagan no están resueltas.
Esto significa que tanto “soberanía” como muchos otros temas de fondo -por el momento– deben estar stand by. Además nos está diciendo que, en la práctica, la posición neutral es la que hoy está más acorde a las resoluciones del citado organismo internacional.
Cuando comenzamos nos decían: "Ustedes son argentinos, por lo tanto no pueden adoptar una posición neutral”. Pero no es tan así. Es una cuestión de ubicación mental y de fuerza de voluntad. Además, ser neutral no es venderse al lado opuesto sino comprenderlos a todos para poder luego buscar las posibles coincidencias.
Gracias a esta posición pudimos dialogar con los isleños por casi 12 años; gracias a ella pudimos llevar adelante la construcción del “Cuadro de Todos los Caídos en 1982”, y gracias a ella hemos podido conocer, en profundidad, las aspiraciones de las tres comunidades involucradas con la lógica conclusión incluida, que toda propuesta que no tenga un “alcance trilateral” está destinada al fracaso.
Con respecto al "cuadro" mencionado vale la pena citar algunos detalles. Su compaginación completa nos llevó casi dos años. Los datos argentinos fueron fáciles de lograr gracias a la colaboración de la División Malvinas de la Cancillería Argentina. Con la lista de los británicos hubo que resolver algunos problemas. Tuvimos la colaboración desinteresada de dos isleños y de un médico y ex combatiente residente en Londres.
Un problema fue la cantidad. En su página web, los fallecidos eran 257, en cambio los declarados oficialmente son 255. Otro problema fue su escritura. En la embajada británica nos explicaron que ellos siempre ponen sus nombres sólo con las iniciales. Al ordenarlos alfabéticamente esa diferencia no hubiera quedado muy correcta. Cuando casi habíamos desistido nos llegó un correo del colaborador londinense que decía: “Encontré una revista, de 1982, donde figuran los entierros de cada uno en su pueblo natal, etc.”. En dos semanas nos llegó a mi domicilio fotocopia de la citada publicación.
Del lado argentino también podemos contar algo. Según versión casual y anónima -que no pudimos confirmar- una persona de la lista oficial, por un error involuntario, aún está con vida. Cuentan que este joven estaba en la lista de los que debían subir al Belgrano. Viajando hacia la base tuvo un accidente y no llegó a tiempo. Pasado su problema personal, y al no tener familia alguna, dejó todo y se fue a Europa. El año pasado, un amigo rosarino que paseaba por Francia, se lo encontró y lo puso al tanto de todo. Aunque, por el momento esto es solo una anécdota, es bueno tenerla presente. Tal vez –si fuera cierto- un día este joven afortunado nos visite y proponga corregir el error transcripto. El texto del cuadro dice:
"En memoria de todos los que perdieron la vida en el conflicto internacional de 1982 ocurrido en las islas del Atlántico sur”.
































