En 2010, cuando su cuñada Vanesa Celma fue quemada por su pareja y comenzó una batalla judicial que se extendería durante años, Eva Domínguez no militaba en ninguna organización, no conocía el lenguaje de la perspectiva de género y tampoco imaginaba que terminaría acompañando a otras familias atravesadas por femicidios.
"Yo era ama de casa y no me dedicaba a nada. Esto me transformó", resumió durante una entrevista con "Una Tarde +", el nuevo programa en vivo de emisión diaria de La Capital +.
Dieciséis años después, Eva sigue reclamando justicia por Vanesa. Pero también se convirtió en una referente para familiares de víctimas, una tarea que nació de la experiencia propia y de la necesidad de acompañar a otros en recorridos similares.
Aprender en medio del dolor
La búsqueda de justicia fue, al mismo tiempo, un proceso de aprendizaje. Mientras intentaba entender qué había pasado con Vanesa, Eva también descubría cómo funcionaba un sistema judicial que le exigía pruebas que ya no existían y conceptos que hasta entonces le resultaban ajenos.
Con el tiempo encontró contención en organizaciones feministas y en otras familias que atravesaban situaciones similares.
"Todos tenemos los mismos padecimientos. Cuando los chicos estallan, cuando extrañan a su mamá, en un Día de la Madre o una Navidad. Nos contenemos entre nosotros y vamos aprendiendo juntos", contó. De esa experiencia surgió una agrupación integrada por familiares de víctimas de femicidio.
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"En aquel momento no entendía lo que era la violencia de género porque estaba muy naturalizada. No entendía los mandatos, los estereotipos, cómo estamos construidos socialmente. Descubrí un mundo totalmente distinto", recordó.
Acompañar a otros
Lo que empezó como una búsqueda personal terminó convirtiéndose en una tarea colectiva. Hoy Eva acompaña a otras familias durante procesos judiciales, ayuda a interpretar resoluciones, explica términos legales y comparte una experiencia que construyó a lo largo de más de una década.
"Muchas veces la propia familia se desarma. Poder contener y explicar las palabras que utiliza la Justicia nos obliga a capacitarnos permanentemente", explicó.
La escucha también forma parte de ese trabajo. En los barrios, cuenta, sigue encontrándose con discursos que responsabilizan a las víctimas o minimizan situaciones de violencia. Por eso insiste en la necesidad de seguir hablando del tema y de sostener las herramientas construidas durante los últimos años.
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Una lucha que cambió para siempre
Cuando le preguntan qué aprendió en todo este tiempo, la respuesta llega rápido. "Todo", dice. Habla de empatía, de perspectiva de género, de escucha y de acompañamiento. Pero también de la necesidad de revisar conductas que durante años parecieron normales.
A 16 años del femicidio de Vanesa, Eva sigue reclamando justicia. Sin embargo, su historia ya no es solamente la de una familiar que busca respuestas. Es también la de una mujer que encontró una nueva identidad en medio del dolor y que decidió transformar una tragedia personal en una herramienta para acompañar a otros.