Ella es hermosa como la luna llena pero su mirada parece un televisor apagado.

Ella es hermosa como la luna llena pero su mirada parece un televisor apagado.
Se la encuentra en la noche. Anda con uno y otro. No sabe lo que quiere pero lo quiere ya. (Tampoco sabe quién escribió esa frase).
Los tres últimos libros que compró y dejó antes de la página treinta estaban incluidos en las listas de best sellers. Tiene más pares de botas que libros. Y casi tantos corpiños como compacts.
Se la ve en la noche y también se la oye. Nada de lo que dice dice nada. Ignora el significado de las palabras otoño, revolución, amor, calandria, Lennon, whisky, sociedad, orgasmo, crepúsculo, cebolla, dulzura y democracia. Parece lo que es. Pero igualmente engaña.
(Brilla de manera involuntaria porque una luz quedó viva a pesar de su vida. Es una luz anterior, interior. Pronto morirá y ya la estoy velando).
Cada vez que pasa ante mí, miro lo que pudo ser. Pienso en lo que debió ser y dejo de pensar porque duele.
Ella es hermosa como la lluvia de verano. Pero su mirada es un televisor que alguien apagó para siempre.



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