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Los sorprenden cuando llegaban en auto a su casa y los desvalijan

Dinero en efectivo, alhajas, armas de puño para la práctica de tiro, celulares y computadoras portátiles que, más allá de su valor monetario, contenían trabajos que no podrán recuperarse.

Viernes 16 de Agosto de 2013

Dinero en efectivo, alhajas, armas de puño para la práctica de tiro, celulares y computadoras portátiles que, más allá de su valor monetario, contenían trabajos que no podrán recuperarse. Un botín significativo que puede llegar a sonar irrelevante en comparación con la pesadilla de casi dos horas que el miércoles a la noche soportaron un médico cirujano de 72 años, su esposa y su prima cuando tres hombres armados los sorprendieron mientras guardaban su camioneta en su casa del barrio Refinería.

Las víctimas fueron maniatadas mientras los ladrones recorrían la vivienda destrozando todo a su paso en busca de dinero y otros objetos de valor. Como suele ocurrir últimamente en este tipo de atracos, los delincuentes afirmaron contar con información previa y amenazaron a los dueños de casa con matarlos si no les decían dónde estaba la caja de seguridad que, en rigor, no existía. Y luego de casi dos horas de ejercer una violencia psicológica que no se tradujo en lesiones, cargaron lo sustraído en un vehículo al parecer estacionado cerca de la casa y huyeron.

Armados. Habían pasado unos 15 minutos de las 21 del miércoles cuando Juan Carlos G. llegó a su casa de Vélez Sársfield al 600 en su camioneta Toyota Hilux. Acompañado por su esposa Nilda y por su prima Elsa, el cirujano tuvo que hacer una maniobra especial para poder guardarla en el garaje ya que había un vehículo blanco obstaculizando parte de la rampa.

Una vez que logró guardar su vehículo, aparecieron tres hombres armados con pistolas calibre 9 milímetros —Juan Carlos no descarta que hayan bajado del auto que estaba estacionado frente a la casa— y comenzó el calvario con una conversación que se está tornando típica en estos casos. "Me dijeron que habíamos sido entregados por alguien y me preguntaron dónde estaba la caja de seguridad. Les dije que no había ninguna, pero insistieron y me amenazaron con matarme si la encontraban. Pero como no tenemos nada de eso me mantuve muy tranquilo", recordó el médico, quien por momentos tuvo que acompañar a los delincuentes en su recorrida por la casa mientras su esposa y su prima estaban maniatadas en el living.

"Más allá de lo que yo les aseguraba, ellos buscaron por todos lados si teníamos una caja fuerte. Se fijaron en todas las paredes, rompieron muebles, destrozaron todo", comentó el hombre con gran pesar.

Despojo. Según contó el médico, de los tres ladrones sólo el que parecía ser el jefe estaba a cara descubierta. "Se veían muy profesionales, sabían lo que hacían y no estaban drogados", describió.

Los delincuentes hablaban por handy con alguien que al parecer los esperaba afuera. "Salían a cargar cosas y volvían. Se llevaron todo lo de valor que encontraron, incluso algunas cosas que guardaba en el auto", recordó Juan Carlos. "Nos sacaron los anillos que teníamos puestos, el dinero de los bolsillos, los teléfonos. Se llevaron un montón de cosas, todavía estamos descubriendo más cosas que faltan".

Entre los elementos sustraídos, fuentes policiales indicaron que los hampones se llevaron seis armas de puño. Cuatro pistolas —una Bersa calibre 22, una Beretta 40, una Colt 38 y una Browning 6.35— y dos revólveres: un Smith y Wesson calibre 32 y otro 38. Al respecto, si bien algunas versiones periodísticas indicaban que el médico sería coleccionista de armas, Juan Carlos prefirió no abundar en detalles y sólo comentó que practica tiro en distintos clubes donde se realiza esa actividad.

Además del dinero en efectivo y algunas joyas que encontraron, los ladrones robaron dos computadoras portátiles e incontables elementos de valor como algunas herramientas de trabajo del profesional.

De visita. Entre las víctimas del robo estaba Elsa, una prima del médico que vive en la ciudad estadounidense de Chicago pero se encuentra ocasionalmente en Rosario desde hace dos semanas a raíz de la muerte de su padre.

"Me robaron unos 15 mil pesos en efectivo que tenía para pagar algunos trámites y también alrededor de mil dólares", comentó la mujer de 50 años a este diario, para agregar: "También se llevaron mis teléfonos. Pero lo peor de todo es que me robaron la notebook en la que tenía un trabajo del que no había hecho copia".

Cerca de las 23, casi dos horas después de irrumpir en la vivienda, los ladrones huyeron con lo sustraído. "Cerraron la puerta con llave y la tiraron", dijo Juan Carlos. Ayer la policía analizaba las imágenes de algunas cámaras de videovigilancia instaladas en la zona en busca de pistas sobre los delincuentes.

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