El escandaloso proceder del hijo de un ministro del Chaco, con la desfachatez que caracteriza a estos sujetos, organizó una “orgía”, se podría decir, en la Universidad de esa provincia. No nos asombran estos sucesos de corrupción en el gobierno que aumentan paulatinamente sin ningún escrúpulo motivados por la inmunidad que ellos creen tener, precisamente por ser hijos del poder. Es vergonzoso que sucedan estos despilfarros en una de la provincias más pobre del norte del país y en una institución estudiantil que pertenece a todos los ciudadanos. Deberían echar una mirada a los hospitales y a los paupérrimos, especialmente los niños que sufren el abandono gubernamental. El Ministro implicado debería presentar su renuncia. No como hacen otros gobernadores con sus “piezas claves”; los sacan de un lado y los colocan en otro. Por supuesto, mientras Capitanich esté en el poder, lo sugerido es solo una utopía.































