Esta en discusión el financiamiento de esta actividad oficial que se argumenta que la soportan aportes privados. En realidad no importa quién pone el dinero porque es inadmisible que cientos de miles de pesos se conviertan en humo en 15 minutos en una ciudad en la que un porcentaje muy elevado de personas carecen de los mas elementales servicios y no hay recursos para tapar los baches, pavimentar las calles o adquirir equipamiento para los bomberos y la policía. Pero no deseo abundar en este aspecto que el grueso de la población conoce y comparte, escribo sobre el lado oculto de los fuegos, el daño ambiental que producen. Además del grave perjuicio que producen las explosiones con traumas sonoros en los humanos y animales, el medio ambiente es severamente agredido por la contaminación que generan los aerosoles y gases que se generan en la quema. Se liberan al medio ambiente grandes cantidades de óxidos de nitrógeno y azufre y compuestos de hasta treinta elementos y compuestos químicos por ejemplo de plomo, cobre, estroncio, potasio, magnesio, aluminio, titanio, bario, antimonio todos altamente tóxicos o venenosos que se utilizan para dar color al artificio. Además, de acuerdo a la calidad de los elementos, si se utilizan percloratos para las fases propelentes es posible que se generen dioxinas con gravísimas consecuencias para la salud. Esta científicamente comprobado que por caso, el primero de enero de cada año, el nivel de contaminación atmosférica mundial aumenta por estos atavismos. En el staff superior del municipio hay reconocidos docentes universitarios especialistas en estos temas, que deberían ser consultados.































