La Administración Nacional de Seguridad Social (Ansés) surge de las nacionalizaciones de las AFJP (Administración de Fondos de Jubilación) que estuviera en manos privadas otorgadas para amigos en la presidencia de Menem. Los mismos, además de cobrar suculentas comisiones, hacían inversiones en empresas privadas que tenían un muy buen rédito, y las mismas continúan en esa condición. Estoy de acuerdo que el dinero de los argentinos sea administrado por el Estado, pero con total transparencia y que los dineros colocados en grandes empresas por las AFJP debieran volver al Estado y ser administrado por el mismo, y no colocar a amigos del gobierno para que se sumen a los directorios de estas empresas y cobrar suculentos sueldos a costillas de los jubilados. A mi entender, la Ansés debiera tener el control absoluto de los dineros que aportan regularmente los trabajadores, y no se transforme en una empresa financiera que aporta subsidios a una mayor cantidad de gente que la que trabaja, que no financie el Fútbol para Todos, el automovilismo para todos, la financiación en construcción de viviendas. Si cumpliera con la finalidad social con que fuera creado, este organismo debiera tener sanatorios y hospitales, en todo el territorio nacional y con una prestación de primer nivel, cosa que hasta ahora no ocurre. Es muy bueno el servicio de medicamentos y programas de entretenimientos y turismo para jubilados, pero esto es para los que tienen posibilidades ciertas y no para un jubilado que hoy cobra 3.100 pesos. Con los ingresos que tiene la Ansés la jubilación mínima debería ser el 82% del sueldo inicial en la categoría más alta. Creo que con esta medida se hará una verdadera justicia hacia aquellos que aportamos treinta o cuarenta años y percibimos la mínima.
































