Escenario

Liliana Gioia: "El humor ha sido y es para mí una decisión estética y ética"

La actriz rosarina y Héctor Ansaldi estrenan hoy "Chéjov Cómico", sobre dos cuentos del autor ruso Antón Chéjov. Gioia destacó que el escritor "conoció las sutilezas del alma humana, sus contradicciones, sus bajezas y méritos"

Viernes 04 de Diciembre de 2020

Liliana Gioia y Héctor Ansaldi llevan a escena dos cuentos breves de Antón Chéjov en los que el autor ruso explora con los entresijos del alma humana, en este caso a través de temas como la ambición, la muerte, la gloria, el fracaso y la ira, siempre a la luz del humor y la ironía. Los dos reconocidos, intérpretes con una extensa carrera sobre los escenarios, decidieron sumarse así al formato de streaming con el espectáculo “Chéjov Cómico” formado por los cuentos “El ayudante del contable” -un hombre que espera con ansia la muerte de su jefe para tomar su puesto-, y “El Drama” -sobre una autora novel que importuna a un prestigioso autor con la lectura de su voluminosa novela, algo que el hombre vive como un condenado a muerte.

“Ansaldi y yo amamos a Antón Chéjov a quien transitamos como estudiantes de teatro y como elenco desde 1976”, recordó Gioia y destacó la vigencia de un autor que “conoció las sutilezas del alma, sus contradicciones sus bajezas y sus méritos”. Junto a ambos actores actúa también Dany López y la propuesta se podrá ver hoy, a las 21, por streamcket.com.

¿Cómo estás viviendo esta primera experiencia de hacer teatro por streaming?

La experiencia del streaming la vivo como un aprendizaje en sentido amplio, que no sólo incluye la estética de este formato, sino el modo de producción y convocatoria.

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¿Cuál es el mayor desafío de este formato, sobre todo para el humor que necesita la respuesta inmediata del público?

 El mayor desafío es el de acertar con la convocatoria. Para mí el streaming no es teatro, ya que éste es absolutamente presencial; el streaming de “Chéjov Cómico” lo hemos experimentado y tramitado como un audiovisual y en este sentido no nos costó en absoluto. Tanto Héctor Ansaldi como yo hemos trabajado mucho en televisión. Un año de Pepona Popina en canal 9 de Buenos Aires, una tira infantil diaria, grabar en dos días de 7 de la mañana a 11 de la noche, cinco capítulos para la semana, te da un capital simbólico muy rico para realizar el audiovisual.

 ¿Por qué se decidieron por llevar a escena obras de Chéjov?

 Ansaldi y yo amamos a Antón Chéjov a quien transitamos ya como estudiantes de teatro, ya como elenco desde 1976, cuando con dirección de Miguel Bebán, actuamos ocho cuentos de Chéjov en un espectáculo que se ofreció siempre a sala llena y durante dos años consecutivos. Hemos experimentado el estudio sistemático de Chéjov en su dramaturgia que recorrió el teatro y el cine universal, con obras como “La Gaviota”, “El Jardín de los cerezos”, “Tío Vania” o “Pieza inconclusa para piano mecánico”, entre otras. Pero se conocen poco los cuentos humorísticos de Chéjov y sin embargo los mismos y su autor fueron referencia para muchísimos cuentistas: Jame Joyce, Williams Trevor, Raymond Carver, quien le dedica a Chéjov su último cuento “Tres rosas amarillas”, y por supuesto Roberto Fontanarrosa.

 ¿Cuál es su vigencia?

Tiene absoluta vigencia, desde los temas abordados y desde el estilo literario de Chéjov. Médico y prodigioso escritor, conoció las sutilezas del alma humana, sus contradicciones sus bajezas y méritos. Chéjov es el precursor de todo: del absurdo, del subtexto y de lo que no se dice pero a veces estalla, del hombre y la mujer como emergentes de estructuras sociales y como a su vez, posibilitador de elegir éticamente su destino. Jorge Luis Borges, hace el prólogo de su novela “La Confesión” y lo considera el precursor del policial psicológico.

¿Cómo fue llevar al formato audiovisual los dos cuentos que incluye “Chéjov Cómico”?

 Ansaldi, como artista pleno que domina el lenguaje corporal, la pintura, la plástica escénica, y ahora la grabación y edición, lo grabó en distintos set que preparó especialmente en el teatro Caras y Caretas para poder connotar el paso del tiempo también a través de los espacios. En “El ayudante del contable” el personaje central es un empleado que espera llegar a ser jefe contable y durante toda su vida espera la muerte de su jefe, ya sea por la cólera arábica que ha entrado a Rusia, ya por la peste que entra años más tarde y otros acontecimientos que toma como presagio de la muerte del jefe, como un perro que ladra durante toda la noche. Este ayudante lo interpreta magistralmente Héctor Ansaldi que va logrando una metamorfosis física y psíquica a lo largo de esos 30 años de esperar la muerte de su jefe. El segundo cuento “El Drama” en el que una muy imprudente escritora que apenas ha escrito dos cuentitos breves e infantiles quiere leerle su interminable novela al escritor mas famoso de Moscú. Ella va actuando mientras lee los personajes de su “drama de clases sociales” mientras él solo busca arrojarse por la ventana si el martirio de la lectura continúa. En ambos interviene también el actor Dany López, quien aporta no sólo su parecido con el personaje Chéjov que interpreta al tiempo que oficia de presentador, sino también su intensidad actoral en el teatro de texto y teatro físico acrobático.

Transitaste la mayor parte de tu carrera en el humor. ¿Cómo cambió la forma de hacer humor con los años, teniendo en cuenta que hoy no es posible hacer bromas sobre determinados temas que antes eran habituales? ¿Qué dificultades encuentra el humor en el marco lo que lo que hoy se considera políticamente incorrecto? ¿Es posible pensar que genera alguna forma de autocensura?

 Son preguntas que invitan a una reflexión sociológica y política que requiere de más tiempo y espacio. No obstante ya que es motivo de mi permanente inquietud cognitiva -mi tesis para el profesorado de artes escénicas de la UNR abordó el tema Filosofía y Humor- trataré de sintetizar una sencilla opinión al respecto. El humor ha sido y es para mí una decisión estética y ética. Y como señala Henri Bergson, el humor durante la modernidad busca, pretende señalar los errores de la condición humana. Por ende me río de mis propias conductas y de las conductas de terceros que pueden transformarse. Jamás procuraría hacer reír burlándome de limitaciones físicas, intelectuales -que no puedan modificarse- o de pertenencias a colectivos étnicos. Las sociedad, al igual que las personas, viven en estado de crisis, de tensiones, de conflictos. Por ende el humor no corresponde a una coyuntura histórico económica, si no a una respuesta existencial, por la cual, como dijo Freud, “se interrumpen los procesos dolorosos y se recupera el principio del placer. El humor es, junto a la inteligencia y la memoria, una de las grandes potencias del alma humana”.

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