Buenos Aires.— El Tribunal de Casación penal bonaerense condenó a prisión
perpetua a Carlos Carrascosa por el homicidio calificado de su esposa, la socióloga María Marta
García Belsunce, al modificar el fallo por el que el viudo había sido considerado autor de
encubrimiento. El dictamen no menciona el móvil del crimen y no ordena la detención del viudo. Su
defensor, Alberto Cafetzoglus, adelantó que apelará la sentencia ante la Suprema Corte de Justicia
y calificó la sentencia como "política", por dictarse "a 10 días de las elecciones".
En el mismo fallo, la Sala I de Casación (integrada por Benjamín Sal Llargues,
Carlos Natiello y Horacio Piombo) ordenó investigar la participación de otros dos coautores del
crimen ocurrido el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel de Pilar. De esta manera se hizo
lugar al pedido de condena que el fiscal Diego Molina Pico formuló en su alegato en el juicio oral
celebrado hace dos años, cuando además reclamó que se investigara a Guillermo Bártoli e Irene
Hurtig, cuñado y hermanastra de la víctima.
Al término de ese juicio, el Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro
condenó a Carrascosa a 5 años y medio de prisión por el encubrimiento del crimen, pero lo absolvió
por el homicidio. Ahora, Casación dio por acreditado que el viudo y otras dos personas, una de
ellas una mujer, estaban en la casa al momento del hecho. Además, los jueces ratificaron la postura
del fiscal en el sentido de que "hubo distribución de tareas entre los intervinientes y que existió
cooperación funcional en el plan homicida".
Absurdo. Los jueces se preguntaron "cómo puede sostenerse, sin que resista el
absurdo, que las innumerables maniobras de ocultamiento respecto del homicidio no hayan acaecido
con el fin de hacer desaparecer los rastros del delito evitando y entorpeciendo la investigación de
tan aberrante episodio".
Consideraron que la actividad tendiente a ocultar lo ocurrido "no sólo aparece
cuando se fragua el certificado de defunción o cuando se instala la idea de un accidente, sino
también cuando se ubica el cuerpo de la víctima en la bañera y se sumerge para diluir la sangre, o
cuando se desechan ropas y elementos ensangrentados". En ese orden, dedicaron una parte del fallo a
la desaparición del plomo que el imputado denominó "burdamente pituto", excusa que calificaron como
"no sólo burda sino infantil".
"La idea de que lo ocurrido había sido un accidente fue instaurada y animada por
Carrascosa y resulta palmario que fue el acusado uno de los que acomodó y limpió la escena",
graficaron los jueces. Y dijeron que "los indicios son de carácter unívocos, graves, precisos y
concordantes".
El Tribunal ordenó además que se investigue "la eventual participación y
coautoría de al menos otras dos personas", una de las cuales no identifica.
Al modificar la sentencia del Tribunal 6 de San Isidro, los jueces sostuvieron
que "relativizó el nutrido plexo de cargos que comprometieran a Carrascosa" y entendieron que los
cargos efectuados por el fiscal "fueron valorados erróneamente".
García Belsunce fue asesinada con cinco balazos en la cabeza y un sexto impacto
que no llegó a perforarla en el baño de su casa, el 27 de octubre del 2002, cuando se preparaba
para recibir a su masajista. Carrascosa, dijo que encontró el cuerpo en la bañera y que pensó que
había sido un accidente. Pero un mes y medio después, debido a una exhumación y autopsia practicada
al cadáver, se descubrió que la socióloga había sido asesinada a tiros.