"Esperaré con tranquilidad el jury de enjuiciamiento", dice el suspendido juez
Federico Efraín Faggionatto Márquez tras el dictamen del Consejo de la Magistratura que lo dejó a
las puertas de un juicio político por mal desempeño de sus funciones. Pero la calma que anuncia
contrasta con el ímpetu de su descargo: verborrágico, señaló que las acusaciones que le formulan
son "falsas", que son promovidas por el narcotráfico y que el rosarino Mario Roberto Segovia
ejerció presiones para correrlo de la causa de la efedrina.
Esas influencias para captar voluntades en el Consejo de la Magistratura, dice
el juez, quedaron plasmadas en las escuchas telefónicas que se iniciaron al detectarse que el "rey
de la efedrina" estaba preso en condiciones VIP en la cárcel de Ezeiza. Asegura que esas
desgrabaciones serán su herramienta de defensa cuando le toque afrontar el jury.
Las escuchas revelaron que Segovia, al parecer, seguía operando desde la cárcel
y derivaron en un megaoperativo realizado el feriado del 12 de octubre en Rosario y otras
localidades de la zona. Ese día, una comitiva policial de la policía bonaerense y el propio juez
realizaron 27 allanamientos y detuvieron a ocho personas acusadas de integrar una asociación
ilícita, con Segovia como jefe.
Tres días después, Faggionatto fue suspendido con los votos de 7 de los 8
consejeros presentes, quienes apoyaron el juicio político impulsado por el senador radical Ernesto
Sánz por irregularidades en el trámite de distintas causas penales.
Lo acusan de apropiarse de una cosecha de soja en campos de la localidad de
Otamendi pertenecientes al Consejo Nacional del Menor y la Familia, de no inhibirse en causas en
las que él mismo estaba siendo investigado, de connivencia con grupos de policías sospechados de
actividades ilícitas y de retrasos y desórdenes en la tramitación de causas.
Llamativamente, la votación se hizo con la ausencia de los cinco representantes
del oficialismo en la Magistratura, lo que hubiera frenado el jury. En lugar del magistrado de
Zárate-Campana fue designada la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien ocupaba el juzgado Federal 1 de
San Isidro.
Faggionatto investigaba la "ruta de la efedrina" desde la Argentina a los
carteles de droga mexicanos que usan esa sustancia para la elaboración de drogas sintéticas.
Segovia está preso en esa causa como el principal exportador de efedrina. En el mismo expediente
estuvo mencionado el reelecto diputado nacional por Unión Pro, Francisco de Narváez, a quien el
juez vincula con el senador Sánz.
—¿Qué descargo hace ante las acusaciones de Sanz?
—Son todas falsas. Provienen del narcotráfico y sus secuaces, la policía
bonaerense, sus ayudantes en la fiscalía, etcétera. Es una denuncia de hace cuatro años y medio.
¿Por qué entonces recién se toma la resolución el jueves pasado, de esa manera, sin esperar a los
otros consejeros? Un detalle simpático es que en el orden del día del plenario había veinte temas
para tratar, pero solo trataron ese. ¿Qué loco no? ¿Qué urgencia había? La que confirmamos el lunes
en Rosario, la que estaba en los escritos hallados en la casa de Segovia que detallaban los juicios
que podía arreglar económicamente. El problema es que en mi caso la causa no está en venta. Segovia
esperaba que en noviembre yo estuviera suspendido para recuperar la libertad en diciembre.
—¿Usted dice que hay una relación entre la causa de la efedrina y el jury?
—Por supuesto que hay una relación. Está en el expediente. En escuchas
telefónicas, en documentación secuestrada. No es que se me ocurrió a mí porque me levanté de mal
humor. Si no, ¿por qué no esperaron al resto de los consejeros y debatieron? ¿Por qué no la dejaron
llegar a Diana Conti (la senadora kirchnerista que se había manifestado en contra del juicio
político), que venía de discutir el presupuesto en Diputados hasta altas horas de la madrugada? Lo
resolvieron y se fueron sin darle tratamiento de plenario.
—¿Cuáles son los escritos secuestrados en Rosario?
—La agenda de ella (Gisela Ortega, esposa de Segovia), una nota que hace
referencia a un amigo de Segovia en el Consejo de la Magistratura y un listado de todas las causas
mías en el Consejo. Estas referencias se repiten en las comunicaciones telefónicas, además de todas
las puteadas que me dedicaron. La idea era eliminarme. Por ahora lo lograron.
—Pero la denuncia fue presentada cuando aún no estaba iniciada la causa de la
efedrina.
—A mí me empieza a perseguir el narcotráfico, que en ese momento no era
Segovia, por una actitud determinada de combate contra su accionar. En el contexto de la causa
efedrina, como no pudieron vencer ningún obstáculo, además de cierta inoperancia de la defensa,
advirtieron que no todo se compra. Faggionatto no se vende. Había adoptado la resolución de que se
investiguen los hechos que aparecen en las escuchas, porque estaban encadenados directamente con el
jury, y entonces me suspendieron. ¿Por qué no me suspendió el anterior Consejo si la prueba en mi
contra era tan evidente? ¿Los demás consejeros eran ciegos? Pregúntenle a la doctora (Laura)
Cosidoy qué le parece el mensaje a todos los jueces que tienen que investigar al narcotráfico. Me
acusan de cualquier cosa. Es tan inverosímil que mi principal prueba de defensa está en el
expediente. Confío en mi capacidad y en la verdad.
—¿Lo que dice es que Segovia ejerció influencias sobre integrantes del Consejo de la
Magistratura para que a usted lo suspendan?
—Está en las escuchas. Segovia usó telefonía prohibida desde la cárcel,
tenía una notebook, tecnología para comunicarse. Lo interceptamos, lo seguimos y lo encontramos.
Hay 200 mil euros que (el detenido barrabrava de Boca Juniors) Rafa Di Zeo retiró de la casa de la
madre de Gisela Itatí Ortega para arreglar las causas de Buenos Aires. Esto está probado en las
escuchas. El sujeto manejaba esas cuestiones. Se maneja con el criterio de "si no lo puedo comprar,
lo tengo que romper". Había toda una actividad destinada a removerme, a apoyar mi remoción.
—¿A qué atribuye la ausencia de los integrantes oficialistas en la votación?
—Es muy sencillo: la oposición se encargó de hacer lo que le vino en gana.
Hay plazos de prescripción y caducidad que se los pasaron por el lugar opuesto a las declaraciones
Diego Maradona. Si Sánz proclama la democracia, ¿por qué no lo debatieron a fondo? ¿No era más
legítimo que lo debatieran todos? ¿Por qué votar entre gallos y medianoche si se trataba ese único
tema? ¿Por qué tomaron solamente lo que servía para acusar y no la prueba del juez, que son
documentos públicos indubitados? ¿Por qué no responden quién quiere quedarse con el juzgado y cuál
es el interés que está detrás de esto?
—¿Qué cree que va a pasar a partir de ahora con la causa de la efedrina?
— Por ahora está la doctora Sandra Arroyo Salgado transitoriamente a cargo
del juzgado hasta que definan un subrogante que me reemplace durante el jury. Sabe Dios quién se le
anima a esa causa. Yo estuve amenazado, me pusieron una bomba, hubo un intento de secuestro de mi
hijo, hubo 18 millones de medidas de coacción.
—¿Cree que hay una jugada política para correrlo de esa causa?
—Es muy difícil aventurar una opinión. Pero en Argentina juntás a
funcionarios corruptos y un sujeto que se cree iluminado y tenés un resultado: al juez que hace de
todo para desbaratar la mayor causa de contrabando del país lo vuelan por el aire.