Las defensas en la cascada del Saladillo completaron una etapa decisiva
La obra alcanzó más de la mitad de su ejecución. La pantalla principal ya tiene colocados 19 módulos. Y de los 55 soportes secundarios se avanzó en 29. La inversión ya supera los 34 mil millones de pesos.
El sistema de defensas en la cascada del Saladillo ya completó el 52 por ciento de la obra proyectada. Será vital para eliminar la erosión retrogradante que ponía en jaque el puente Molino Blanco.
La construcción de dos enormes pantallas bajo agua para sostener la erosión de la cascada del arroyo Saladillo ya completó el 52 por ciento de su proyecto. En rigor, en la obra ya se colocaron los 19 módulos de la pantalla principal y se instalaron 29 de los 53 módulos de la pantalla de soporte, por lo que resta conectar esas dos pantallas con vigas de vinculación de todas las estructuras de hierro y hormigón, muy pesadas y complejas de operar. Una tarea enorme de ingeniería e hidráulica que permitirá un refuerzo integral que aleje la amenaza de ese efecto sobre el puente Molino Blanco, que une las ciudades de Rosario y Villa Gobernador Gálvez. En total se invertirán más de 34 mil millones de pesos y restan otros 12 meses de obras.
Para entender la dimensión de esta obra gigantesca basta repasar algunos datos representativos: una enorme pantalla principal, con 19 estructuras enterradas a 33 metros de profundidad abarcando casi 115 metros, con un espesor de hormigón de 1,20 metro. Todo esto acaba de completarse.
Mientras tanto, ya se está trabajando sobre la viga de vinculación (que une la pantalla continua con los bloques de anclaje), con una longitud aproximada de 28 metros. Y también se avanza en la segunda plataforma subterránea que consta de 53 estructuras, de las cuales 29 están completas. Es decir que estas dos grandes bandejas, diseñadas para eliminar o atenuar el efecto erosivo del salto natural y su avance aguas arriba ya está totalizado en más de la mitad del proyecto. Son 2.500 toneladas de hierro a profundidad y cientos de camiones de hormigón que implicarán culminarlo.
A valores actuales, la inversión es de 34.230 mil millones de pesos. Una obra faraónica pero necesaria y varias veces postergada a lo largo de las últimas décadas.
Como ya se indicó en el comienzo de las tareas en 2024, estas estructuras enlazadas una con otra ubicada aguas abajo, funcionan como defensa principal contra la erosión; mientras que la discontinua, situada aguas arriba, actúa como sistema de anclaje. Ambas están vinculadas mediante vigas de coronamiento que garantizan su estabilidad estructural y el funcionamiento conjunto.
Todo ello se fundamentó necesario para impedir que el efecto retrogradante amenace el puente vial de Ayacucho hacia Villa Gobernador Gálvez.
En los últimos diez años, la cascada retrocedió más de 550 metros como consecuencia de la erosión y hoy se encuentra a tan sólo 150 metros del puente Molino Blanco y a 450 metros del paso por avenida de Circunvalación, dos infraestructuras fundamentales que concentran un tránsito permanente entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
El cálculo de no concretar la obra hídrica que está en ejecución salta a la vista: la afectación de ambos nudos viales implicaría desvíos de hasta ocho kilómetros para miles de usuarios que se desplazan diariamente entre ambas ciudades.
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Retrospectiva
En julio del año pasado se había comenzado con el desvío del cauce del Saladillo para comenzar la instalación de las pantallas enterradas bajo agua. Todo esto fue la etapa preparatoria que dio lugar para avanzar en esta segunda etapa.
La primera etapa ya reconstruyó la losa de fondo, reparó los estribos y se colocaron las mantas flexibles de hormigón en los estribes del lado derecho y se avanza sobre el lado derecho. Ahora, y con un 52 por ciento del proyecto se trabaja en el nudo principal de las tareas de ingeniería hídrica: una pantalla continua aguas abajo, que funcionará como defensa principal contra la erosión. Y la pantalla discontinua aguas arriba, que actúa como sistema de anclaje. Como ya se dijo, ambas se enlazan con vigas de vinculación que las harán trabajar en conjunto.
El sistema de defensas en la cascada del Saladillo es otro caso de postergaciones a lo largo de décadas. A mediados de 2022, durante la gestión del ex presidente Alberto Fernández, el gobierno nacional había anunciado un plan de obras en este afluente del río Paraná como parte de un plan de obras que incluía al Monumento a la Bandera. Ninguno de los dos proyectos tuvieron avances.
Fondos santafesinos
En marzo de 2024, la actual gestión del gobierno santafesino decidió impulsarla con fondos propios. Según los tiempos que había fijado Nación cuando anunció la obra, la primera etapa debía estar terminada para mediados del año pasado. Las obras adjudicadas a una contratista tenían un avance del 36 por ciento en la primera etapa y apenas un 2 por ciento en la segunda. En la era de la gestión de Javier Milei tampoco se la incluyó, por lo que Santa Fe avanzó en los dos frentes.
La estabilización de márgenes en el tramo entre el puente y la cascada había sido adjudicada la empresa Mundo Construcciones SA y Supercemento Saic. Mientras que la segunda etapa, (que contempla la construcción de una pantalla de defensa contra la erosión retrogradante) le correspondió a la UTE conformada por Mundo Construcciones SA y Supercemento Saic, a la que se agregó Basaa SA. Amos proyectos fueron adjudicados en 2022.
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