Susana Gasparetti es la propietaria del comercio robado y fue convocada a los Tribunales para dar su opinión sobre la no aplicación de pena al muchacho que la había asaltado.

Susana Gasparetti es la propietaria del comercio robado y fue convocada a los Tribunales para dar su opinión sobre la no aplicación de pena al muchacho que la había asaltado.
En la reunión, señala el fallo, dio "muestra de civismo, solidaridad y humanidad" al plantear que, pese a haber perdido 500 pesos, no era su deseo efectuar reclamos por el asalto.
La mujer señaló ante el tribunal que "no puede olvidarse del momento sufrido", pero que no tenía intenciones de efectuar reclamos, "máxime tras enterarse en el barrio que la madre del acusado trabaja y que parte del sustento lo destina precisamente a los cuidados de su hijo".
"El juez Carbone me preguntó qué me parecía y le dije que era demasiado el castigo que había tenido este chico. Para mí es un castigo divino porque él eligió ir a robar", dijo Susana ayer a este diario, detrás del mostrador de su negocio.
Contó que no está enojada con Martín B. Y dijo que está angustiada por la suerte que corrió el ladrón. "Siento tristeza porque tengo un hijo de su edad", señaló. Martín B. vive a cinco cuadras del negocio de la comerciante y la mujer conoce las carencias económicas de su familia. Este fue el motivo porque desechó la posibilidad de solicitar un resarcimiento económico por el atraco que sufrió.
"El juez me comentó que podía pedir una indemnización, pero le dije que no me interesaba hacerlo porque lamentaba que el muchacho haya terminado de esa manera. Además cómo voy a pedirle plata si la madre (de Martín B.) trabaja doce horas por día como empleada doméstica para mantener a su familia", explicó la comerciante.

