A ver si queda claro: lo que hoy conmueve al país, el caso Píparo: condenaron a los cinco delincuentes, pero le dieron cadena perpetua por el agravante de asesinar al bebé en gestación que ella llevaba en su vientre. Y los llamaron asesinos de bebés. Porque se demostró que Isidro (bebé por nacer) era "sujeto de derechos". ¿Qué diferencia habría entonces entre un bebé en gestación de 4, 16 o 32 semanas? ¡Ninguna! Es verdad que el niño fue retirado del vientre con vida y falleció después (muy triste), pero sea antes o después de nacer su vida es igualmente valiosa y se privó a Isidro de su primer derecho, el derecho a vivir; y el tribunal dictaminó que eso fue un homicidio. Ante la contundencia del caso, los medios de comunicación, que tantas veces hacen propaganda a favor del aborto, esta vez tuvieron que reconocer lo obvio: hay una vida en el seno materno y atentar contra esta vida constituye un delito. En síntesis y para que quede claro: atentar contra la vida en el seno materno constituye un delito. Y los que promueven y realizan abortos, esto deben saberlo.


































