Como en un puzzle, la imagen de la sociedad es la misma (seres humanos), pero varía su complejidad en la cantidad de variables que se presentan (complejidad de evolución). No es lo mismo un rompecabezas de cinco piezas que uno de miles: existen en el más complejo distintos tipos de encastres: por formas, líneas, colores, valores, etcétera. La religión es una creación del ser humano. La persona más culta tiene que reconocer que sabemos cada vez menos de cada vez más cosas. En esa magia de ir descubriendo libremente la vida, la ciencia y los valores, evolucionamos. Los creyentes siguen afirmando saberlo "todo". No sólo saber que Dios existe y que creó y supervisó toda la empresa, sino saber lo que El quiere de nosotros, desde nuestros ritos, moral sexual o sacrificios para la ilusión de ganar el cielo. No me importa que existan creyentes, sí que obstaculicen las ciencias, la vida de los demás en función de estructuras arcaicas, en un mundo cambiante. Susana Giménez despertó una polémica con la pena de muerte: "Yo como creyente, no puedo aceptarla". Por qué no decir que existen muchas variables que juegan en contra de la pena de muerte, ejemplo: un sistema judicial corrupto, donde nunca las causas se clarifican, etcétera. O sea que podríamos fácilmente en nuestro sistema llevar a un inocente a la cámara de gas. Hay que aggiornarse y desentrañar todas las variables para que en este gran rompecabezas no queden huecos sin completar.




































