El otro día, después de leer una nota policial en La Capital, recordé lo que alguna vez escuché sobre colocar un sapo, una olla y que se vaya calentando de a poco. Según este experimento, el sapo sigue tranquilo en el agua a pesar de que va subiendo la temperatura y termina muriendo sin siquiera intentar salir. Me pareció un ejemplo indicado para lo que los argentinos estamos viviendo con muchas cosas. La inflación, que ya forma parte de la vida diaria, que chicos en el norte mueran desnutridos y que aparezcan cada vez más casos de inseguridad. La nota a la que me refiero en el inicio es la referida al robo perpetrado en la isla, donde amigos disfrutaban de un día de esparcimiento. Personas armadas los despojaron de todas las pertenencias e inclusive se llevaron la embarcación. Este hecho me impactó porque voy siempre al río con mi hijo y nos quedamos a acampar de noche muchas veces. Cuando leí la nota me causó mucha angustia y bronca, porque la isla es el lugar donde encontraba la paz y tranquilidad que la vida de ciudad no te da. La isla era el sitio que podía compartir con mi hijo disfrutando la naturaleza, y esta clase política también me quitó la posibilidad de seguir disfrutándola. No sólo vivimos con miedo y enrejados en la ciudad, sino que ahora tampoco podemos salir ni siquiera a pescar. ¿Las autoridades? ¿Prefectura? No señor, es jurisdicción de la policía entrerriana. ¿La policía de Entre Ríos? No señor, cuando dejan la isla es jurisdicción de Prefectura. ¿Y yo que quiero ir al río? Sería conveniente que no lo siga haciendo. Y bueno, me acostumbro como el sapo. Siempre escucho que es mejor la peor democracia que la mejor dictadura. Enseguida pienso que esta frase debe ser de un político inútil que enmascara su inutilidad con frases populistas. Ahora, también me pregunto, por qué acostumbrarse a ser asaltado, engañado. ¿Por qué no podemos tener la mejor democracia, con libertad para trabajar, caminar por la calle o ir a la isla a pescar? Fíjense lo que estoy pidiendo no. ¿Será mucho pedir a la clase política? ¿Por qué no se hace un debate serio sobre qué se logró en 30 años de democracia? Me preguntan si quiero vivir en democracia. Sí, obvio, pero, ¿estamos dispuestos a morir en la olla como el sapo?




























