Durante 12 años, Sheila nuestra perrita, fue la compañera más incondicional que podamos imaginar. Llenando espacios vacíos de amor y alegría día tras día. Lamentablemente le diagnosticaron una enfermedad terminal que nos hizo caer en la triste realidad de que en cuestión de meses ella se iba a ir de nuestras vidas para siempre. Por meses fuimos sus ángeles a seguir adelante sabiendo aún que no había mucho por hacer. Brindándole tanto amor que no podría explicarlo con palabras. Llegó el día que tuvimos que tomar la decisión de dejarla partir y liberarla de esa maldita enfermedad. Por eso queremos agradecer a corazón abierto a la doctora María Fernanda Salvador, quien nos brindó su apoyo incondicional, diciéndonos que muy pocas veces en sus 15 años de profesión había visto hacer lo que nosotros hacíamos por Sheila. Y al doctor Fasano que fue la persona que estuvo en el peor momento, pero de la mejor manera que uno pueda imaginar. Ambos demostraron ser dos excelentes personas y profesionales, cualidades que pocas veces van juntas de la mano. Por ese motivo y muchísimo más les agradecemos a corazón abierto su comprensión, apoyo y dedicación. Su amor incondicional por los animales y por saber comprender que para muchos como nosotros, nuestras mascotas son un integrante más de nuestras familias. Simplemente eternamente agradecidos a ambos por lo que han hecho. Porque las personas nacemos para aprender a tener una buena vida y saber amar al mundo; los perros en cambio ya nacen sabiendo cómo hacerlo, quizás por eso no precisan quedarse tanto tiempo.



































