Perotti

La Auditoría General de la Nación confirmó la deuda y el déficit anticipado por Perotti

Un informe del organismo nacional ratificó los números que había anticipado el actual gobernador durante la transición política en 2019. En diciembre el Estado provincial debía casi 15 mil millones de pesos.

Sábado 06 de Junio de 2020

Mientras el gobierno provincial se encuentra abocado de lleno a la gestión de la crisis por la pandemia del coronavirus, la Auditoría General de la Nación (AGN) envió ayer a la Casa Gris el informe solicitado en su momento por Omar Perotti sobre la deuda del Estado provincial, informaron anoche a este diario fuentes de la administración encabezada por el rafaelino. El texto de la AGL confirma entre otros datos que la deuda flotante de la provincia al 10 de diciembre era de casi 15 mil millones de pesos. El informe completo del organismo nacional será publicado por el gobierno provincial en su página web.

De acuerdo a la información obtenida por este diario, las principales conclusiones del informe que llegó ayer a la capital provincial son las siguientes:

• La deuda flotante del Estado provincial ascendía el 10 de diciembre a 14.794 millones de pesos.

La auditoría destaca sin embargo que este monto no contempla salarios y aguinaldos a pagar por alrededor de otros 6.000 millones de pesos más.

• El Fondo Unificado de Cuentas Oficiales (Fuco) era a la misma fecha de 15.091 millones de pesos.

• La deuda con Fuco ascendía a los 14.450 millones de pesos.

• El Fuco disponible era de 641 millones de pesos.

• La posición financiera neta (Rentas Generales Plazos fijos Fuco disponible — Deuda con Fuco — Deuda Flotante) era de -24.641 millones de pesos.

• El déficit financiero al 30 de noviembre de 2019 ascendía a 8.199 millones.

El contexto

Ya en plena crisis por la pandemia y a pocos días de que el país entrara en cuarentena, el ministro de Economía de Santa Fe, Walter Agosto, había reclamado el 16 de marzo de este año al presidente del organismo de control nacional, Jesús Rodríguez, por entonces recientemente designado, el tratamiento del citado informe con carácter "prioritario". No obstante, la demora en hacerse efectivo el cambio de titular de la AGN ante el cambio de signo político a nivel nacional y los efectos en el plano administrativo de la emergencia sanitaria dilataron la elaboración de las conclusiones finales, que finalmente llegaron a los despachos de la Casa Gris en las primeras horas de ayer a la tarde.

Los antecedentes

La idea de someter a revisión el estado de situación de la administración santafesina fue de Perotti apenas resultó electo gobernador, a mediados de 2019. El plan era que la AGN comenzara a hacerlo en diciembre, una vez que el rafaelino hubiese asumido formalmente el cargo, pero todo se demoró porque el organismo nacional debía esperar la designación de un nuevo titular.

La solicitud al organismo que por entonces era encabezado por el santafesino Oscar Lamberto estuvo en los planes de Perotti desde el momento mismo en que se impuso en las urnas al candidato oficialista Antonio Bonfatti. Sin embargo, antes de pedir formalmente la auditoría, el propio Perotti y sus equipos analizaron a fondo la información y los balances de la gestión que encabezó Miguel Lifschitz entre diciembre de 2015 y 2019. Las dudas sobre los informes que le pasó el gobernador saliente reforzaron la idea de someterlo al análisis del organismo nacional.

La AGN es un organismo con rango constitucional que, entre otras funciones, asiste al Congreso de la Nación en el control público posterior para mejorar la eficiencia, eficacia y efectividad del Estado.

De acuerdo a los preceptos constitucionales, la AGN se maneja con independencia respecto de la entidad fiscalizada y otros grupos de intereses externos.

El pedido formulado en su momento por Perotti tuvo una historia previa, que incluyó algunas reuniones de sus equipos con funcionarios de la gestión de Lifschitz. En uno de esos encuentros, el todavía gobernador electo entregó un cuestionario con más de 50 preguntas con el objetivo de conocer en detalle la situación económica y financiera del Estado santafesino.

Sobrevino luego un período en el que muchos de los pedidos de Perotti a Lifschitz y sus funcionarios tuvieron poco eco, todo en el marco de una larguísima transición de varios meses que pareció comenzar bien y que luego fue subiendo los decibeles entre la administración saliente y la entrante.

Precisamente uno de los temas más polémicos de la transición santafesina estaba ligado al estado de las cuentas provinciales y a las diferencias entre lo que se sostenía por entonces en la Casa Gris y los datos que ya manejaban Perotti y sus equipos. Pero el rafaelino ya tenía decidido que cualquier diferencia de números se resolvería con la auditoría que encargaría precisamente a la AGN ni bien se hiciera cargo del gobierno de la provincia.

Un dato no menor es que la decisión política de Perotti de auditar las cuentas provinciales fue idéntica a la que el socialista Hermes Binner tomó en 2007 respecto del gobierno saliente de Jorge Obeid. Por entonces se auditaron —entre otros puntos— la disponibilidad de caja, los fondos acumulados en las cuentas unificadas y los últimos cheques librados por el ya fallecido mandatario justicialista.

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