Los investigadores del caso del prestamista argentino Eduardo Javier Vélez, hallado muerto en una playa de la ciudad uruguaya de Punta del Este anteayer, dijeron contar con pistas firmes para esclarecer el caso, según reveló ayer el jefe de Relaciones Públicas de la Armada uruguaya, capitán de navío Sergio Bique.
Bique, no obstante, no dio detalles sobre las hipótesis más firmes, luego de que la familia del financista de 46 años rechazara la posibilidad de un suicidio al advertir que fue encontrada junto al cadáver una libreta con identidades de personas que adeudaban dinero a Vélez y que faltaba un cheque de 150 mil dólares que debía depositar el día de su muerte.
El marino dijo que se estaba tomando declaración a gente "relacionada con la actividad" del prestamista, quien se había radicado con su esposa y sus dos hijos en Uruguay en 1999.
Bique confirmó que la última vez que fue visto con vida Vélez, llamado "Lalo" por familiares y amigos, fue pasadas las 2.30 de la madrugada del martes último, saliendo de un hotel-casino (el Mantra, del Estado uruguayo), en el que tenía clientes.
Ratificó que el cadáver del prestamista fue encontrado a las 6.50 de ese día por transeúntes en la parada 2 de la playa Mansa, cuando flotaba a pocos metros de la costa, a 150 metros del domicilio del fallecido, en el barrio La Pastora. Dijo además que el cuerpo no presentaba ningún signo de violencia ni herida de arma de fuego o de arma blanca.
En la ropa del cadáver se encontraron efectos personales como la llave del vehículo (por su camioneta Mitsubishi), que estaba estacionado frente a su domicilio desde las 4 de la madrugada, así como una billetera y un teléfono celular,.
Los forenses tratan de establecer si el prestamista había sido narcotizado para luego ser arrojado al mar, o si se trató de un suicidio.
Los investigadores procurarán abrir una caja de seguridad que Vélez tenía en una entidad bancaria uruguaya, para saber si permanece en su interior el cheque que debía depositar el prestamista el día de su muerte.
Vélez prestaba a sus clientes dinero a una tasa del 10 por ciento mensual en dólares.
Los investigadores analizan, además, el contenido de una libreta con tapas de color blanco y rojo en la que Vélez llevaba registrados todos los movimientos de dinero entregado a sus clientes. Asimismo, fue revisada la información contenida en su computadora personal. De forma paralela, otra documentación encontrada en la casa de Vélez quedó bajo la lupa de los investigadores, por ejemplo, conformes firmados por sus clientes contra la entrega de sumas de dinero.