Crisis: en la energía eléctrica, en el petróleo, en el transporte, en la educación, en el sistema de salud, en la seguridad, en la provisión de dinero. Inflación desatada y negada. Mayor pobreza. Cada día se necesita más para comprar menos. Cortes y piquetes a toda hora y lugar. Asesinatos, lucha entre carteles de la droga. Se reclama orden, no como un fin sino como un medio para encauzar la vida social sin sobresaltos, previsible. Se demanda más democracia; esto es mayor participación en las decisiones para que cada uno pueda ser artífice de su propio destino a partir de reglas claras que no deberían quebrantarse por capricho o incompetencia de los funcionarios de turno. Se pide transparencia en el manejo de los fondos públicos y rendición de cuentas. Las demandas se centran en la inclusión social, en la equidad; en la justa distribución de los ingresos de acuerdo a la contribución de cada sector al desarrollo y sostenimiento de la sociedad. No se acepta que personas capacitadas ganan menos que las que no lo son, pero que tienen la fuerza de la coerción. No puede ser que un camionero que recién se inicia gane más que un profesor universitario con 20 años de cátedra, o que un docente, o que un policía. Que un concejal de una pequeña Intendencia gane más que un general. La pobreza se hace inexplicable en un país con recursos naturales que son demandados por una sociedad internacional que los bien paga. Se trata de una pobreza en medio de una abundante riqueza, lo que hace más injusta e inmoral la situación. La dirigencia debería adoptar las medidas pertinentes para revertir la situación descripta; para que al finalizar el 2011, hayamos mejorado al menos algunos de estos parámetros.



































