“Estamos entregados, evaluando si seguir o no prestando este servicio para las mamás y sus niños. Estamos en zona liberada”, afirmó, ofuscado, Gustavo Monduzzi, dirigente de la Fundación de la Visitación, propietaria de un hogar para madres solteras que sufrió la tercera incursión de delincuentes en siete días.
La broca de Monduzzi tiene su justificación. Es que la institución está ubicada en Solís 3710, muy cerca del Club de Fútbol Infantil Valencia (Solís y bulevar Seguí), que sufrió exactamente el mismo problema hace 10 días: tres saqueos en menos de una semana, el último el 22 de junio cuando Argentina jugaba con Austria por el Mundial 2026.
Esta vez le tocó el turno al inmueble que pertenece a la Fundación de la Visitación, donde viven seis mujeres con sus pequeños hijos, pero donde también se realizan tareas solidarias para el barrio.
Cómo fueron las incursiones de los ladrones
En declaraciones a LT8, Monduzzi detalló en forma cronológica lo ocurrido en el predio. “Al cabo de siete días, nos encontramos con tres situaciones. La primera fue el martes pasado. A las 9.10 ingresaron por la parte trasera de la casa donde está la huerta. Se llevaron herramientas y el carro con el que se mueven los productos que ingresan y egresan. La segunda, la más grave, fue el sábado a la una de la madrugada. Violentaron una reja y robaron la bomba de agua, pero también avanzaron hacia el sector donde estaban descansando las mamás con sus niños; se llevaron el televisor y nada más porque escucharon ruidos y huyeron”.
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"Finalmente, ayer a la tarde rompieron un tapial que está sobre calle de Demestri. No llegaron a robar, porque las madres escucharon los ruidos e hicieron sonar la alarma. Pero lejos de retirarse, quisieron ingresar por otro lado y en todo momento se mostraron desafiantes, como diciendo si no entramos por acá entramos por allá”, describió Monduzzi.
El último incidente quedó en un intento de robo. Fue ayer a la tarde
Foto: @maxiklan
El responsable del hogar contó que allí viven mujeres con sus hijos que están en estado de vulnerabilidad. “Aquí se hospedan con sus hijos, las formamos en algún oficio para que tengan una salida laboral lo más pronto posible y puedan valerse por sí mismas. Y con todo esto que pasó en los últimos días estamos evaluando si seguimos o no en este lugar. En el club hace diez días entraron a robar tres veces, y acá entraron en dos ocasiones, pero hubo una en que no pudieron”, destacó.
Institución abierta a la comunidad
“Esta casa y esta fundación están abiertos a la comunidad. Aquí vienen vecinos que trabajan en la huerta y recibimos actividades de un centro de jubilados que está a la vuelta. Esto no está encapsulado en una actividad privada, no le damos la espalda al barrio. Las mamás quedaron muy impresionadas por lo que pasó. Requerimos la ayuda de quien nos está dando la espalda, es decir los estados provincial y municipal, para que nos brinden seguridad”, subrayó.
“Esta fundación es sin fines de lucro con un montón de gente que aporta. Necesitamos tener una guardia las 24 horas, pero no tenemos dinero para solventar ese servicio. Quienes puedan ayudar, nos pueden contactar a través de Facebook o Instagram, donde también pueden ver todas nuestras actividades. Queremos generar un S.O.S para generar los recursos para las obras que brinden seguridad ara que esas madres que hoy están y para las que ya salieron y lograron reinsertarse en la sociedad, y así podamos seguir de frente a esto”, agregó.